Gracias, Manolo
Por aquel primer "hay que volar" que llenó de esperanza hasta a los más suspicaces. Por apostar por Joan Garcia cuando era suplente de Fernando Pacheco en Segunda División. Por aquella imagen en el autobús, camino a la final del playoff ante el Real Oviedo. Por la de después, llorando a lágrima viva a hombros de la afición. Por un ascenso que, de no haberse producido, hubiese puesto en serio peligro la supervivencia del club. Por esas carreras por la banda del RCDE Stadium. Por aquel triunfo mágico sobre el Real Madrid. Читать дальше...