Como Mariano Rajoy es un hombre de buena memoria –sus adversarios dicen que demasiado buena para los agravios– debe de recordar bien lo que ocurrió en España hace quince años. En 2003, a propósito del Prestige y de la guerra de Irak, el Gobierno de Aznar, del que formaba parte, sufrió en las calles un hostigamiento pertinaz, abrasivo, despiadado, que el actual presidente tuvo que lidiar en primera persona cuando el de entonces le mandó a gestionar la crisis de aquel maldito barco. El acoso fue la... Читать дальше...