Hace ya más de medio siglo, José María Pemán alertaba de la plaga de falsedades y supercherías que se enseñoreaba de su época: «Oíd cualquier conversación de corro, tertulia o esquina: casi siempre es mentira lo que se dice. Se asegura que pasan cosas que no pasan; que van a suceder cosas que no suceden; que los hechos o palabras significan cosas que no significan». Y concluía su consternada denuncia afirmando que el mundo se había vuelto «tan artificioso y falto de lógica que todo él viene a ser como una decoración de teatro que, por delante, representa un panorama decidido mentalmente y, por detrás, es un andamiaje de maderas». Pero Pemán tuvo la suerte de vivir en una época...
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