La gente madruga, como mínimo, cinco días a la semana. Unos porque han de acudir al trabajo; otros para llevar a sus hijos al colegio; otros porque ese de levantarse temprano es el hábito que tienen. Muchos de ellos oyen la radio. Desde luego es lo que hace la mayor parte de los que van conduciendo. También quienes, medio dormidos aún, se preparan su café con leche. Les gusta estar informados, distraerse, disipar las últimas telarañas del sueño. Incapaces aún de despegar los labios, agradecen que alguien les hable a través de las ondas. A las horas en que la gente empieza a oír la radio, suelen llevar allí activos dos o tres horas ya. Monologan o conversan animados, ríen,...
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