Desde 'De tu ventana a la mía' hasta 'La virgen roja', pasando por 'La novia', 'Al otro lado del río y entre los árboles' y 'Teresa', Paula Ortiz ha construido un cine profundo. Casi anterior a la mirada . Así podrán constatarlo los visitantes de 'Paula Ortiz. Int. noche / Ext. día' , una exposición que podrá verse en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza del 7 de octubre al 9 de enero de 2027, y que se adentra en el tiempo anterior a las películas de la realizadora, ese instante cuando todavía no existen los planos ni el rodaje y las imágenes comienzan a tomar forma. La muestra, comisariada por Alberto Castán Chocarro, recorre el proceso creativo de Ortiz y concede un lugar central a su colaboración con el pintor, ilustrador y director de arte Jesús Bosqued. «Esta exposición es para mí algo precioso porque el comisario es alguien que nos conoce mucho a Jesús Bosqued y a mí. Lo que reúne son todas esas horas de los veinticinco años que llevamos trabajando juntos antes de las películas», explica Ortiz. La relación comenzó cuando la cineasta preparaba el cortometraje 'El hueco de Tristán Boj' y buscaba a alguien capaz de pintar al óleo sus fondos. «Yo quería que fueran al óleo. Encontré en Zaragoza a un pintor que tenía un cuadro muy pequeño titulado 'Los huecos duelen cuando no hay nada que los cubra completamente'. Pedí su contacto y hasta hoy». Esa colaboración terminó convirtiéndose en un método de creación a cuatro manos. Bosqued interviene desde el nacimiento de cada proyecto, cuando la película todavía se encuentra en fase de escritura. Sus pinturas y dibujos permiten ensayar imágenes, abandonar caminos y encontrar otros antes de llegar al rodaje. Ortiz lo describe como un territorio previo y deliberadamente libre: «Antes de entrar en la vorágine de las películas, nos concedemos un espacio entre el juego, la confianza y las angustias creativas, en el que pensamos y hacemos. Él pinta óleos, tablas y dibujos; yo escribo textos. Incluso escribimos a pincel con vino». De ahí surge una de las ideas centrales de la exposición: la infancia de las películas. «Esos niños o niñas que las películas son antes de convertirse en películas reales, adultas», dice Ortiz. Muchas de esas imágenes iniciales desaparecen durante el proceso y jamás llegan literalmente a la pantalla. «Nada de lo que hacemos, nada de lo que recoge esta exposición, aparece después directamente en las películas. Pero, de alguna manera, todo está en ellas, porque son esas horas inútiles, perdidas, que aparentemente no dan ningún resultado y que, sin embargo, resultan absolutamente imprescindibles y nutritivas para ser lo que somos y para crecer». La muestra permite contemplar por primera vez de manera articulada las creaciones de Bosqued para los universos de Ortiz: pinturas, dibujos, guiones gráficos, objetos de atrezo, carteles y libros que sirvieron de inspiración. También recupera materiales de 'Barbazul', una película en la que Ortiz trabajó durante más de siete años, entre 2015 y 2021, y que nunca llegó a realizarse. El recorrido comprende sus cinco largometrajes —'De tu ventana a la mía', 'La novia', 'Across the River and into the Trees', 'Teresa' y 'La virgen roja'— y veinticuatro montajes audiovisuales destinados a identificar las imágenes y preocupaciones que reaparecen en su cine: agua, tierra, viento y luz; amor y deseo; dolor y muerte; el gesto y aquello que resulta imposible expresar. «Están reunidas todas nuestras obsesiones. Al ver juntos el montaje audiovisual de las películas y aquellos primeros bocetos aparecen una y otra vez cerebros, corazones, pájaros, formas de plasmar el cielo y la tierra y su sangre. Hay mucho fuego, mucho viento, mucha agua». Ortiz lo resume así: «Son intentos de captar el gesto del amor y de la muerte, que es, al final, lo que intentamos todos».