‘Si no ardemos, cómo iluminar la noche’ llega a cines de Costa Rica: un relato de lo que no se dice
El tiempo pasa lento en el calor. Los sonidos se intensifican; la luz de la luna revela pocas cosas. En Si no ardemos, cómo iluminar la noche, un pueblo llamado El Silencio no sabe cómo decir lo que todos sus habitantes conocen bien. En medio de todo eso, las niñas solo intentan crecer.
El primer largometraje de la cineasta costarricense Kim Torres se estrenó hace un año en el Festival de San Sebastián y, tras su paso por prestigiosos eventos como Morelia, llegó al Costa Rica Festival Internacional de Cine (CRFIC) en julio, donde ganó el premio al mejor largometraje costarricense. Ahora está disponible en salas, donde el público conocerá esta historia de silencios y hallazgos.
En la película acompañamos Laura (Lara Yuja Mora, a quien vimos en Abril, de Hernán Jiménez), una niña de trece años que intenta adaptarse a una nueva familia. Allí, entre extensas plantaciones de palma, un secreto amenaza con hacerle daño a las mujeres que más ama. Poco a poco lo irá descubriendo: el trasfondo, claro, es la violencia que sufren las mujeres.
Una película sobre lo que no se dice
“Ha sido curioso pasarla en diferentes partes del mundo, porque sí, en cada lugar es diferente el público”, dice Torres. “No había dimensionado eso hasta que ya lo empecé a experimentar un poco; siempre hay públicos que tal vez son mucho más ajenos a la cultura, a la realidad en Costa Rica o en Latinoamérica”.
“Pero creo que ha sido muy gratificante ese intercambio con la audiencia. Creo que en México fue particular porque más bien allá sí están muy acostumbrados a las pelis que son muy explícitamente violentas, entonces fue inesperado para el público de allá”, explica.
Sin embargo, eso no quiere decir que en Si no ardemos... no se inspiren reflexiones sobre esa violencia que trastoca todo. En una función en Barcelona, la conversación tras la función duró una hora. La cinta es una coproducción entre Costa Rica, México y Francia, de manera que tendrá oportunidades de circular en esos países y seguirá en festivales de otros países.
“Habla de violencia, de violencia de género, de una forma bastante sutil y con un tono muy tranquilo, con una suavidad...”, dice la realizadora, contrastando con los tonos del cine mexicano.
“Creo que en Costa Rica apenas estamos empezando a experimentar la violencia mucho más y me doy cuenta de que quizás no es algo de lo que hemos hablado mucho en nuestro cine, al menos en los últimos años”, explica.
“Creo que cada vez más vamos explorando historias, muchas de ellas dirigidas por mujeres, en las que esa experiencia de crecer como mujer en Costa Rica está atravesada por la violencia de género”, argumenta Torres.
Si no ardemos... empezó su viaje desde 2019, cuando la directora quería una historia más apegada a la suya. No obstante, con el paso de los años y la búsqueda de fondos, se fue ampliando el panorama y, junto con la coguionista Luisa Mora Fernández, jugaron con distintas posibilidades de abordar una atmósfera de ensueño infantil.
Finalmente, terminó filmándose a fines de 2023 en Sierpe, en la zona sur, con una inversión extranjera de $250.000 y cerca de 50 personas contratadas por el equipo, además de todos los servicios y productos adquiridos durante los dos meses de preproducción y rodaje.
Esa cercanía con la comunidad ya se hizo común para Torres, cuyos premiados cortometrajes Luz nocturna (2022) y Solo la luna comprenderá (2023) se filmaron en Quepos y Manzanillo, respectivamente. También en esta película se nota: no es solo el paisaje, sino sus sonidos, sus texturas y, claro, el ritmo de las personas del pueblo que formaron parte del relato.
- ¿Cómo es mantenerse tanto tiempo apegada a un proyecto que por su naturaleza va a ir cambiando tanto?
- Yo creo que la forma de mantenerse apegada es que cambie, porque uno cambia demasiado durante ese tiempo. Entonces, el proyecto también tiene que cambiar.
“Creo que para mí algo que funcionó muy bien es que al inicio la película era muy autorreferencial. Partió de experiencias personales; al principio era muy autobiográfica, por decirlo así.
“Y cuando la película ya empezó a tener su propia vida, después entró Luisa, también hubo un trabajo más profundo para encontrar a los personajes y sus propias voces, y para soltarse un poco de la experiencia propia.
“Creo que para mí eso también la volvió más emocionante: ya no seguir rebuscando en lo propio, sino jugar con la ficción”.
-Bueno, hay incontables artistas a lo largo de la historia que primero tienen que desintoxicarse de lo personal, de lo autobiográfico, para seguir haciendo...
-No sé ni quién me había dicho esto una vez, pero ahora es algo en lo que me fijo demasiado: hay un patrón en las primeras películas de directoras, y es que muchas veces cuentan la historia de su infancia.
“Creo que también coincide con que la edad en que la gente hace su primera película suele ser más o menos al inicio de la adultez. Es una etapa de la vida en la que uno puede mirar hacia atrás con cierta distancia.
“A mí, honestamente, también me gusta mucho trabajar con infancias. Es algo que he descubierto que no tiene que ver necesariamente con lo autorreferencial, sino más bien con lo que aprendo de trabajar con niños y niñas.
“Realmente es más divertido el set, es a veces más impredecible y siento que me gusta esa magia de no poder controlarlo todo cuando hay niñas y niños”.
- Y eso fue también un hallazgo de haber dedicado su tiempo a los cortometrajes; también incluso en los cortometrajes para explorar la no ficción...
“Ahorita ya esta película es, digamos, formalmente una película de ficción, pero creo que algo que me interesa seguir explorando es esa delgada línea. No encasillarme demasiado en la ficción pura y dura, porque creo que a veces también se vuelve una atadura.
“Aunque uno quiera contar una historia que pensó de cierta forma, a veces el mundo está más vivo que la historia. No sé cómo expresarlo, pero quiero estar siempre abierta a ese juego entre lo documental y la ficción”.
Seguir haciendo cine en Costa Rica
Ahora, Si no ardemos, cómo iluminar la noche llega a Costa Rica en un momento en el que se debate cómo se financia y difunde el cine tico. Para Torres, mostrar esta película aquí le evoca pensamientos sobre cómo se presenta el cine en su contexto, a su gente, y qué espera el espectador local de lo que ve en pantalla.
“Por cómo está estructurado el sistema de festivales, (...) a veces la película dura mucho en llegar al país donde más se tiene que ver”, explica. “Es el lugar donde no hay que sobreexplicar nada, porque la gente reconoce a las personas, los lugares, la forma en que se habla, la música que se escucha. Los problemas que atraviesan los personajes también atraviesan al público”.
“Siento que la gente está deseosa de ver cine nacional y de verse en la pantalla. Realmente estamos demasiado acostumbrados a no vernos en la pantalla; esa es la norma”, considera Torres.
“Entonces, cuando pasa lo contrario, siento que hay un público muy receptivo y abierto. A mí me daba un poco más de pudor pensar en un público de acá porque creía que podían ser más duros, ¿verdad? Como: ‘Yo soy tico, yo sé que eso no es así’. Pero, más bien, siento que la gente está súper emocionada de ver películas ticas. Y más cuando generan algún tipo de reflexión o debate. Ahí la gente se emociona todavía más", opina la realizadora.
Y aparte del espejo, también se abre al mundo. “Este es un país muy complejo también, que quizás el mundo no conoce tanto, y hacer estas películas también es una forma de compartir lo que es Costa Rica con el resto del mundo y también con nosotros”, dice Kim.
“Eso me hace sentir agradecida y, al mismo tiempo, con un compromiso de seguir haciendo cine en Costa Rica siempre”.
Disfrute los cortos de Kim Torres en línea
Como parte de este estreno de la película en Costa Rica, tres cortometrajes de Kim Torres están disponibles de forma gratuita en la plataforma paci.tv. Se incluyen Atrapaluz (2021), estreno mundial en el Festival de Locarno, y Luz Nocturna (2022), selección oficial de cortometrajes del Festival de Cannes y el primer filme costarricense en competir por la Palma de Oro. También estará disponible Solo la luna comprenderá (2023), estrenado en Locarno.