El inicio de la semana fue demasiado duro en Valdemaqueda. El pueblo pasó del confinamiento a la evacuación por los incendios que azotan la Sierra Oeste. La vida de Alfredo, sin embargo, no ha cambiado demasiado. Durante el confinamiento, relata, él seguía saliendo a trabajar. Su empleo no entiende de vacaciones ni de emergencias, pues a su cargo tiene un rebaño de más de 500 cabras de leche. «Mi vida es la misma con el encierro y ahora con los desalojos. Tengo que salir a trabajar, darles agua a los animales, ordeñarlas... Ahora además están teniendo cabritillos. Intento no moverme mucho para que no me echen las autoridades, eso sí. Tenemos que ir a dar de comer a los animales...
Ver Más