El doctor fue muy claro al decir que le quedaban pocos meses de vida y a la semana siguiente mi abuela se la llevó de vacaciones al hotel Big Rock de Playa de Aro, entonces uno de los mejores hoteles de la Costa Brava, con el atractivo añadido de la cocina de Carles Camós. Rosi era una dependienta de toda la vida, esposa de uno de los buenos cocineros que tuvo Semon. Cuando a veces mi abuela decía que sus trabajadores, sobre todo los más veteranos, eran como su familia, no exageraba. Nos instalamos... Читать дальше...