¿Sánchez se franckea? No del todo, por Mirko Lauer
No hay problema con Pedro Francke como persona y como profesional. No lo hizo mal la vez pasada con Pedro Castillo, mientras pudo. Mantuvo el gasto fiscal moderado en su paso por el MEF 2021-2022. Pero allí no está toda la historia económica del castillismo, ni siquiera una buena parte. Después de Francke vino el diluvio de los estúpidos y los bribones, antesala moral del presente Congreso.
Al presentar al correcto Francke a su MEF expectaticio, el candidato Roberto Sánchez quiere enviar un mensaje de izquierda responsable, eficiente y honesta. Pero se equivoca, pues con esa figura hace pensar en todo lo que vino después, cuando Francke ya se había ido. Es decir, un despelote de quitarse el sombrero, con todo lo que sabemos: desde la ridiculez hasta la fuga y el intento de golpe.
Lo que demuestra Sánchez con este anuncio de reclutamiento es la pobreza de sus recursos. No porque Francke sea una opción pobre, sino porque repetir a Castillo desde tan temprano es de una penosa elocuencia y una tácita amenaza sobre lo que viene después, cuando el verdadero sanchismo sea subido al carro del gobierno.
No olvidemos que Sánchez es todavía uno de los 130 parlamentarios cuya presencia el país ha lamentado en todo momento, y lo ha expresado con ínfimas cifras de aprobación. No es mucha suspicacia suponer que es de allí que Sánchez —si llegara a ganar— va a sacar a buena parte de su Ejecutivo en esta democracia de compinches. Se menciona a Francke para ocultar a los demás.
El economista no ha dicho mucho, casi nada. Suponemos que está de acuerdo en darle una segunda oportunidad a la izquierda y que eso incluye no interferir con la estrategia de segunda vuelta del candidato. Pero, a la vez, parece que Francke está esperando a ver con qué se despacha Sánchez más allá del salario mínimo de S/ 1.500.
Aun antes de jurar, el próximo ministro de Economía y Finanzas, con Keiko Fujimori o con Sánchez, tiene algunas serias pretareas en su agenda: zanjar el asunto de Petroperú, atajar el gasto desmedido de los congresistas que ya se van, poner en marcha una necesaria austeridad de cara al déficit fiscal. Pedro Francke nos podría ir hablando sobre todas esas cosas desde ahora.