La imputación de Zapatero eleva la presión sobre Junts, que mantiene silencio
Junts vive en una perpetua encrucijada a raíz de su relación con el Gobierno de Pedro Sánchez. En la lógica independentista, tanto Sánchez como el PP de Alberto Núñez Feijóo son lo mismo (partidos españoles) y el único motivo para ayudar al líder del PSOE a seguir en la Moncloa es todo lo que puedan obtener a cambio por ello. Si por un momento parece que están demasiado cerca de Sánchez porque sí, sin contrapartida, se queman. Principalmente, porque Aliança Catalana les está comiendo el terreno y amenaza con restarles una importante parte de su poder territorial en las municipales que se celebrarán alrededor de mayo del año que viene.
Además, hay distintas voces que conviven dentro del partido y que tienen visiones diferentes sobre cuál tiene que ser la estrategia a seguir ante esta situación. Hay un sector pragmático que apuesta por el posibilismo y un ala más dura partidaria de la ruptura total.
Teniendo en cuenta este contexto, la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero no ha hecho otra cosa que complicarle la vida a Junts. El expresidente del Gobierno era una de las pocas personas dentro del PSOE en las que Carles Puigdemont podía confiar y seguía siendo muy importante para los pequeños contactos que había entre ambas partes a pesar de la ruptura escenificada por Junts el año pasado.
La desactivación de Zapatero como activo político, que llega después de la de Santos Cerdán, que también negociaba con Puigdemont, y la falta de iniciativa parlamentaria del Gobierno por la falta de apoyos hace prácticamente imposible que Junts pueda sacar algo a cambio del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Además, hay algunos socios de izquierda que consideran que esta imputación ha puesto "a huevo" para Junts el romper de forma definitiva con Sánchez sin tener que pagar excesivamente caro el precio de acercarse de más a la derecha. La pega es que ya sólo queda la vía de una moción de censura y el PP asegura en público que no está dispuesto a presentarla. Los populares, entre otras cuestiones, no se fían demasiado de Junts viendo el quebradero de cabeza que le han supuesto a Sánchez esta legislatura.
Ante toda esta situación, el silencio calculado que está manteniendo Junts es atronador. Desde que se conoció el auto del juez, la portavoz en el Congreso de los Diputados, Míriam Nogueras, no se ha pronunciado sobre esta situación. Tampoco lo ha hecho Puigdemont, muy dado a compartir en la red social X sus reflexiones sobre la política española.
La única que ha hablado es Mónica Sales, presidenta de Junts en el Parlament catalán, que dijo en una entrevista que el PSOE tiene que dar "explicaciones" ante la "situación complicada" que ha generado la imputación. Es decir, nada con contenido político relevante ni que sugiera los siguientes pasos de su formación. También dijo que es el grupo parlamentario en Madrid el que tiene que pedir elecciones, en caso de que esa acabe siendo la posición de su partido.
En Junts en Madrid, sin embargo, están pendientes de la declaración ante el juez de Zapatero, que tendrá lugar el próximo 2 de junio. En el PNV también están muy pendientes de lo que pueda suceder entonces, ya que podría pasar desde la entrada en prisión hasta la desimputación. Hasta entonces, nadie quiere mover nada por temor a dar un paso en falso. Entre los socios de izquierdas hay, en cambio, cierta manga ancha y ponen el límite en la financiación irregular del PSOE, algo que de momento está lejos de materializarse.