Los amantes del mundo de los dinosaurios , tanto pequeños como mayores, pueden disfrutar de un parque de entrada libre dedicado a estos protagonistas de la Prehistoria en la provincia de Cádiz. En concreto, en el término municipal de Alcalá de los Gazules , en la zona conocida como La Janda, se encuentra un espacio al aire libre donde, entre caminos y senderos, puedes encontrar réplicas de estos animales. El Mirador de la Coracha, desde hace unos años, se ha convertido en un parque jurásico que atrae a muchos apasionados de este tipo de animales extinguidos. Y es que al ir paseando por alguna de las dos rutas diseñadas, puedes encontrar esculturas que representan a las distintas especies de dinosaurios y otros tipos de animales de esta época. Además, se encuentran integradas entre la vegetación y provocan grandes sorpresas para quienes recorren el lugar. Todas las especies – triceratops , velociratops, brontosaurus, tiranosaurios,…- son de gran formato y han sido realizadas cuidando al máximo los detalles para conseguir el mayor parecido posible a la realidad. Así, se puede apreciar la verdadera magnitud de estos animales extintos, ofreciendo una perspectiva única sobre la escala de la vida prehistórica. Pero, además de contemplar las especies, este parque cuenta con paneles informativos en los que se explica la especie, la época de la que data, su hábitat y sus características principales. De esta forma, a la parte visual se le añade un recurso didáctico para quienes tengan interés en la paleontología o despertar su curiosidad por la misma. Los accesos a este parque han sido perfectamente estudiados y, aparte, se facilita la entrada para personas con movilidad reducida . Los caminos son accesibles y para quienes lleguen en vehículo propio hay una zona de aparcamiento muy cercana. Quienes accedan por carretera desde la A-381, la autovía Jerez-Los Barrios, deben tomar la salida hacia Alcalá de los Gazules y continuar después siguiendo las indicaciones para el centro del pueblo. Una vez allí puede disfrutar de los encantos de esta localidad. El casco histórico del pueblo, declarado Bien de Interés Cultural , tiene sus calles empedradas y casas encaladas que evidencian siglos de historia. El castillo medieval y la iglesia parroquial complementan una jornada prehistórica e histórica. Además, se puede disfrutar de una rica gastronomía local , con platos tradicionales que van desde guisos serranos hasta productos de la huerta -como los espárragos, que están en temporada-, sin olvidar los dulces artesanales que son perfectos para reponer fuerzas después del recorrido por el parque.