Resquemor marroquí ante ejercicios militares españoles en Ceuta
Varios cazas C-16 Eurofighter del Ala 11 sobrevolaron Ceuta el pasado miércoles 22 de abril entre las 08:00 y las 14:00 horas durante el ejercicio RAMIX 30, una maniobra rutinaria de seguimiento aéreo organizada junto al Regimiento Mixto de Artillería nº 30. No hubo declaración oficial del Gobierno de Rabat. Tampoco de las Fuerzas Armadas Reales ni de la agencia MAP. El malestar, sin embargo, afloró en «Hespress» y «Walaw», dos cabeceras digitales alineadas con el Majzén, y se extendió a través del portal «Perspectives Med» y del medio diaspórico «Bladi.net». Una reacción de baja intensidad, canalizada por la calle mediática y no por los despachos. Un patrón conocido.
El artículo de Yasmine Saih en «Hespress», publicado a las 08:21 del mismo día del sobrevuelo, marcó la pauta. Calificó la maniobra de gesto «no neutral», aunque evitó llamarla «provocación directa». La paradoja, escribía la redactora, es que Marruecos intercepta en su franja norte a cerca de 800 aspirantes a la migración irregular «para proteger las fronteras españolas» mientras los Typhoon del Ejército del Aire y del Espacio rugen sobre lo que Rabat sigue denominando «Sebta ocupada». «Walaw» fue un paso más allá y habló de «demostración de fuerza tecnológica» por parte de Madrid. «Perspectives Med» lo remató con un titular que asumía de entrada la tesis revisionista: «Cazas-interceptores en el cielo marroquí».
Y, aun así, la maquinaria estatal marroquí guardó silencio. Ni nota verbal, ni convocatoria del embajador español en Rabat, ni comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores encabezado por Nasser Bourita. Tampoco una línea del Palacio ni de la Dirección General de Estudios y Documentación.
La comparación con la «crisis Ghali» de 2021, cuando Rabat llamó a consultas a su embajadora Karima Benyaich, o con el enfado por la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla en el año 2007, es aplastante. Aquello fueron crisis relativamente serias, mientras que esto es un ruido calibrado que lo que busca generar una intencionalidad subrepticia sobre que España está haciendo algo que realmente no es cierto: no es espacio aéreo marroquí.
RAMIX 30 es el acrónimo del Regimiento Mixto de Artillería nº 30 de la Comandancia General de Ceuta. El ejercicio figuraba en el Programa Anual de Preparación y fue anunciado a la ciudadanía ceutí dos días antes por la propia Comandancia. Los Eurofighter del Ala 11 de Morón hicieron de blanco aéreo para que las baterías de tierra entrenaran detección, seguimiento y adquisición con radares 3D sobre sus cañones Oerlikon 35/90, sus misiles portátiles Mistral y las direcciones de tiro Skydor. Sin fuego real. Con preaviso público. «Se trata exclusivamente de un ejercicio de seguimiento de aeronaves», decía la Comandancia.
El territorio donde se ejecutó es español por títulos históricos sucesivos que no admiten ningún tipo de debate técnico. El Tratado de Lisboa de 1668 selló el reconocimiento portugués. El de Wad-Ras de 1860 reconoció a España la soberanía «a perpetuidad y en pleno dominio». La Ley Orgánica 1/1995 blindó a Ceuta como «parte integrante de la Nación española». La ciudad pertenece a la Unión Europea desde 1986. Su espacio aéreo es español hasta el mar territorial.
Un socio comercial
La verdadera clave del resquemor no está en el aire de Ceuta sino en el ánimo de Rabat. Marruecos cruza por una fase de confianza estratégica inédita. La Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada el 31 de octubre de 2025, prorrogó la MINURSO hasta octubre de 2026 y consagró el plan de autonomía como «solución más viable» para el Sáhara Occidental, con once votos a favor y tres abstenciones. La XIII Reunión de Alto Nivel hispano-marroquí, celebrada en Madrid el 4 de diciembre con la co-presidencia de Pedro Sánchez y Aziz Akhannouch, cerró 14 acuerdos de cooperación. España sigue siendo el primer socio comercial de Marruecos desde 2012. La colonia marroquí supera los 335.000 afiliados a la Seguridad Social.
Sobre ese colchón reposan gestos más agresivos en lo simbólico. En julio de 2025 se refundó en Fnideq la Coordinadora Nacional para la Defensa de las Causas del Reino de Marruecos, presidida por el exparlamentario Yahya Yahya, con objetivos declarados que incluyen «la liberación de Ceuta y Melilla».
Un mes antes, en Beni-Enzar, se había constituido un comité análogo bajo Abdelhamid Aakid. El JEMAD, almirante general Teodoro López Calderón, tuvo que salir a aclarar que «no hay ninguna indicación que permita pensar que habrá una invasión». Una frase que, por el simple hecho de tener que pronunciarse, señala dónde está la temperatura de los intereses territoriales del país vecino.
A esa fotografía se ha sumado un frente inesperado. Michael Rubin, exasesor de la primera Administración Trump en el American Enterprise Institute, habló en marzo de una hipotética «Marcha Verde» sobre Ceuta y Melilla. El congresista republicano Mario Díaz-Balart, cercano al secretario de Estado Marco Rubio, afirmó el 1 de abril que las ciudades autónomas «no están en el territorio geográfico de España» sino «en el territorio de Marruecos».
El ejercicio RAMIX 30 aterriza en ese tablero. La elección del Eurofighter como plataforma, y no del C-101 entrenador que se había utilizado en ediciones anteriores, introduce un factor simbólico que puede resultar claro para el analista experimentado.
La Real Fuerza Aérea Marroquí opera 23 F-16 Block 52+ en modernización al estándar Viper, con 25 F-16V Block 72 en contrato desde 2019, equipados con la suite Viper Shield de L3Harris y autorizados a recibir misiles AIM-120C-8 AMRAAM en diciembre de 2024. La negociación por el F-35, sigue abierta. Israel suministra el sistema de defensa aérea Barak MX y el satélite Ofeq-13. En enero, Rabat y Tel Aviv firmaron el plan de cooperación militar de 2026. Paralelamente, España atraviesa la peor época en sus relaciones diplomáticas con Israel y Estados Unidos de los últimos años.
Frente a ese escenario, España mantiene 69 Eurofighter entre Alas 11 y 14, tiene contratados 45 más en los programas Halcón I y Halcón II por 6.043 millones de euros, y la Armada aguarda una decisión presupuestaria sobre los F-35B para el portaaeronaves «Juan Carlos I» bloqueada desde marzo de 2025. El Ala 15 interceptó en enero un Sujói-30 ruso sobre el Báltico. El Ala 11 entrena ahora con antiaérea de Ceuta.
Que el malestar se haya canalizado por «Hespress» y «Walaw», y no por la MAP, permite identificar con precisión el registro elegido por Rabat. El Majzén distingue entre los episodios que exigen respuesta formal y los que bastan con gestionar por medios afines. Lo primero tensa la relación con un socio cuyo Ejecutivo ha facilitado a Marruecos el mayor giro diplomático europeo sobre el Sáhara. Lo segundo permite calibrar la reacción sin arriesgar la arquitectura bilateral construida desde la carta de Pedro Sánchez a Mohamed VI de marzo de 2022.
El episodio RAMIX 30 no supone una crisis diplomática. Supone una fotografía nítida de cómo funciona hoy el diálogo entre Madrid y Rabat: colchón de cooperación visible, punzadas simbólicas recíprocas por debajo.
España ejerció su soberanía aérea sobre territorio nacional sin vulnerar norma alguna de la OACI ni compromiso bilateral vigente. Marruecos, que sabe que el terreno jurídico no le acompaña, prefirió delegar en su prensa afín la expresión del enfado.