Ambiciosa y tenaz película del portugués Pedro Pinho que, para lo que pretende contar, que es todo de todo y de siempre, dura poquísimo, solo algo más de tres horas y media. Se hace larga, extraña, discursiva, a veces inteligible, pero si uno está atento y si tiene la fortaleza de verla más de una vez, se dará cuenta de que ahí está el compendio de la civilización, del colonialismo, la raza, los privilegios, el buenismo, las tentaciones, el pecado, las causas nobles y hasta la deriva ONG del mundo. Ocurre en Guinea Bissau y es una postal absoluta y a todo color de lo político, lo social y lo humano… O sea, que poco dura para todo lo que pretende. El personaje principal es un ingeniero que llega allí para ver la viabilidad ambiental de construir una carretera que atraviese el país, arrozales y modos de vida incluidos. La relación de este hombre con las organizaciones, gentes y todo tipo de 'vividores' del país es el argumento, que salta de ambientes y de tonos, de conflictos y pasiones, sin que aparentemente ocurra nada que influya en el propósito inicial: ¿es bueno para los habitantes guineanos construir allí una gran carretera?... Pero, nadie lo expresa mejor que su director, Pedro Pinho, que dice que con 'La risa y la navaja' busca radicalizar aún más la misma exploración de la discursividad dentro de la narrativa. Llevará, pues, razón. Lo que uno ve en esta película y con paciencia es un tapiz enorme del lugar, una película que sorprende con su narrativa, sí, y con sus personajes, en especial con el grupo nocturno y festero con el que intima y rima el ingeniero, un hombre desubicado, desnortado, dubitativo y que choca fácilmente con los problemas y gentes con los que se relaciona allí, y choca también con cualquier lógica que le pretenda asignar el espectador. Va, viene, explora, bebe, se droga, busca compañía y ofrece bondades y paces a quienes no parecen necesitarla. Él no entiende nada y usted, yo, pues tampoco. Que es una obra gigantesca, no cabe duda, y larga y que no pretende una conclusión política, aunque parece desprenderse de su narración. Hay un trabajado retrato de Guinea Bissau y de aspectos de África, el colonialismo y la raza que pueden resultar chocantes, como que alguien de raza negra si es europeo o brasileño será 'un blanco' para un africano.