Opando al petrodólar
A Sadam Husein lo liquidó EE UU con la argumentación «fake» de que escondía armas de destrucción masiva, después de que el tirano iraquí tomara la decisión de vender su petróleo en euros en vez de dólares. A Gadafi le paso lo mismo. Atacar al dólar es algo que América no perdona. Su economía se basa en la hegemonía del petrodólar, consistente en que los productores venden petróleo en la moneda americana y reinvierten el dinero en activos estadounidenses (bonos, tecnología o bolsa). Ese reciclaje del petrodólar permite a EE UU pedir prestado a tasas de interés bajas a pesar de cargar con 39 billones de deuda.
De manera que, si el petróleo se deja de vender en dólares, se está atacando a la economía USA. George Bush derrocó a Sadam y lo mató mandando a los petroproductores el mensaje claro de que con el dólar no se juega. El problema es que no le han hecho caso. Irán decidió en 2021 vender hasta el 95 % de su petróleo en yuanes. Arabia Saudí hizo lo mismo con relación al 60% de sus transacciones con China. Y Qatar, uno de los mayores exportadores de gas, firmó un acuerdo de suministro de GNL con PetroChina, también en yuanes.
Tales hechos, junto a la volatilidad de los mercados desde la guerra contra Irán, reflejan la creciente preocupación por la viabilidad a largo plazo de la arquitectura financiera actual.
La participación del dólar en las reservas mundiales ha caído del 71% al 59%. Una crisis prolongada podría acelerar esa tendencia.
Una inestabilidad sostenida del sistema del petrodólar tendría consecuencias incalculables.