Gallitos de última fila
La tropa que se arremolinaba en la última fila deambulaba en esa peculiar tierra de nadie incrustada en el microcosmos del aula. Los chavales de la última fila vindicaban su estampa de malotes pasando de las lecciones que impartía el maestro, leyendo revistas porno desplegadas sobre sus rodillas o, simplemente, haraganeando con la vista posada sobre moscas y musarañas. A veces, como se fumaban un canuto antes de comenzar la jornada, les traspasaba el fugaz rayo de la broma verbal, el arrebato de... Читать дальше...