Sánchez, nuevamente en China y mostrando una empalagosa complicidad con un régimen que viola los derechos humanos, que encarcela a los disidentes, que ha aplastado la libertad en Hong Kong, que se ha anexionado el Tíbet y que amenaza a sus vecinos. Resulta muy difícil de compatibilizar su vigorosa denuncia de los crímenes de Gaza y su contundente repudio del ataque de Trump a Irán con esta afinidad con las autoridades chinas, con su equidistancia con la dictadura de Maduro y con la entrega del Sahara a Marruecos sin explicación alguna. No se puede pretender ser el paladín del respeto al derecho internacional mientras se mantiene complicidad con regímenes repugnantes. Es cierto que los gobernantes tienen que procurar un difícil...
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