El primer gesto que cualquiera realiza cuando llega a su casa en plena ola de calor es dirigirse al mando del aire acondicionado -quienes lo tengan instalado-, encenderlo y bajar al mínimo la temperatura posible para refrescarse. Es un gesto casi espontáneo , en el que nadie se para a pensar el impacto económico que tendrá en sus bolsillos por no aguantar un poco más de tiempo con una temperatura idónea que relaje el presupuesto y la eficiencia energética. Entre los errores más costosos del verano se incluyen no solo a quienes utilizan el aire acondicionado -el aparato más popular en los hogares-, sino también a quienes han realizado una inversión en aerotermina o placas solares... porque tampoco saben sacarles...
Ver Más