Aunque continúa vinculado al mundo taurino, la vida de Javier Conde ha cambiado mucho desde aquellos años en los que ocupaba con frecuencia las portadas de las revistas del corazón. Casado desde hace más de dos décadas con la cantaora Estrella Morente , con quien forma una de las parejas más reconocibles de la cultura española, el torero ha sabido mantener un perfil mucho más discreto sin abandonar del todo la actualidad. Nacido en Málaga en 1975, Conde destacó desde muy joven por un estilo de toreo diferente, más artístico que efectista, lo que le convirtió rápidamente en uno de los nombres más admirados del panorama taurino. Su atractivo físico, unido a una personalidad reservada y bohemia, llamó también la atención fuera de las plazas. Durante aquellos años, los toreros se convirtieron en auténticas celebridades y compartían protagonismo con cantantes, modelos y presentadoras de televisión. Fue entonces cuando su nombre comenzó a aparecer con frecuencia en las crónicas sociales. Antes de formar una familia junto a Estrella Morente, Javier Conde vivió una mediática historia de amor con la cantante Marta Sánchez. La pareja protagonizó numerosas portadas y se convirtió en uno de los romances más seguidos por la prensa. Sin embargo, la historia terminó llegando a su fin y cada uno siguió caminos diferentes. En 2009, la cantante explicó en el programa de televisión 'La noria', los motivos que la llevaron a la ruptura: «Es verdad que mi relación con Javier Conde fue la más sonada... Estuvimos muy enamorados y fue una relación muy bonita. Lo que pasa es que yo no me sentía identificada con el mundo de los toros y, además, era muy celoso». Se llegó incluso a insinuar que la famosísima canción de 'Soy yo' era un dardo envenenado hacía el torero, del que estuvo enamoradísima. Aquella relación contribuyó a que Javier Conde se convertirse en un personaje habitual de la prensa rosa. En 2001 llegó el gran cambio en su vida personal. Javier Conde se casó con Estrella Morente en Granada en una boda que unió dos de las tradiciones culturales más arraigadas de España: el flamenco y los toros. La pareja ha construido una sólida familia junto a sus hijos, Estrella y Curro, y durante años ha defendido públicamente tanto la tauromaquia como el legado artístico heredado de Enrique Morente, uno de los nombres fundamentales de la historia del flamenco. A lo largo de estos años no han faltado rumores de crisis ni especulaciones sobre una posible separación. Sin embargo, ambos han desmentido repetidamente cualquier problema matrimonial y han seguido apareciendo juntos en actos públicos y eventos taurinos. Como muchos otros toreros, Javier Conde intentó diversificar su patrimonio mediante diferentes inversiones empresariales. Su nombre ha aparecido vinculado a numerosas sociedades, muchas de ellas relacionadas con la gestión inmobiliaria, el alquiler y la compraventa de propiedades. También participó en iniciativas empresariales vinculadas al sector de las bebidas y a proyectos relacionados con el mundo taurino. En los últimos años ha encontrado una nueva faceta como impulsor de festejos taurinos. A través de la empresa Balears Cambio de Tercio ha participado activamente en la recuperación y promoción de corridas de toros en las Islas Baleares, organizando eventos que han contribuido a revitalizar la actividad taurina en el archipiélago. Sin embargo, no todos sus proyectos empresariales tuvieron el resultado esperado. Uno de los ejemplos más conocidos fue La Dehesa Brava, una ganadería creada en los años noventa y en la que Javier Conde depositó gran parte de sus ilusiones. El proyecto nació con ambición y buscaba convertirse en una referencia dentro del sector. Pese a ello, la iniciativa fue perdiendo actividad con el paso del tiempo hasta quedar prácticamente paralizada. Aunque la sociedad siguió figurando en algunos registros, nunca alcanzó el desarrollo previsto inicialmente. Algo parecido ocurrió con el proyecto hotelero vinculado a la finca La Abejera, en Ronda. El plan contemplaba la construcción de un hotel temático dedicado al flamenco y la tauromaquia, promovido a través de Flamencurro, la empresa de Estrella Morente. La inversión prevista rondaba los 700.000 euros y llegó a obtener las correspondientes licencias municipales, pero el proyecto nunca llegó a materializarse como se había anunciado. Si hay un episodio que sigue persiguiendo a toda una generación de toreros es la famosa Operación Polvorón. A comienzos de los 2000, la prensa del corazón bautizó con ese nombre una supuesta noche de fiesta protagonizada por varios diestros muy conocidos. Los rumores apuntaban a la existencia de fotografías y grabaciones comprometedoras tomadas tras una larga celebración en Andalucía. Entre los nombres que circularon durante meses aparecieron figuras como Canales Rivera, Óscar Higares, El Litri, Finito de Córdoba y el propio Javier Conde. Sin embargo, nunca llegó a difundirse ninguna prueba concluyente que confirmara las especulaciones. El asunto alimentó durante años tertulias televisivas, exclusivas y debates en los platós. Se habló incluso de fotografías compradas para evitar su publicación y de posibles demandas millonarias. Con el paso del tiempo, la 'Operación Polvorón' terminó convirtiéndose en uno de los mayores misterios de la televisión del corazón española: un escándalo del que todo el mundo hablaba pero del que nunca aparecieron pruebas definitivas. Más de veinte años después de alcanzar la fama, Javier Conde continúa siendo un personaje capaz de generar titulares. Su trayectoria mezcla éxitos taurinos, romances mediáticos, proyectos empresariales ambiciosos y algunas polémicas que forman parte de la historia reciente de la prensa rosa. Hoy vive centrado en su familia, en sus iniciativas vinculadas al mundo del toro y en una vida mucho más discreta que la de aquellos años en los que compartía portadas con artistas, modelos y celebridades.