Julio es mes de mucho trasiego. De ir y venir, de escapadas, regresos y largas vacaciones. Lo que no varía para los devotos de la Virgen del Carmen es el buscar el momento de verla en las calles en medio de un derroche de fervor. Guarda de quien se embarca en el mar y de las Ánimas del Purgatorio, la Virgen del Carmen fue puerto seguro donde amarrar el alma durante unas horas en mitad de la canícula en Córdoba. Nuestra Señora del Carmen de Puerta Nueva se puso a las nueve y cuarto de la noche en camino desde su parroquia, con los sones de la banda de música Tubamirum. Con flores blancas combinadas con gladiolos, repartió gracia entre el mucho público que desafió al calor por acompañarla a su paso por la Ajerquía. Un velo de tul y su impresionante capa la embellecieron más si cabe. 'Coronación de la Macarena', 'Reina de Triana, 'Reina de las Mercedes' figuraron entre las que se le tocaron y llenaron el ambiente de alegría. Mientras tanto, simultáneamente la otra procesión del Carmen, la de San Cayetano, dejaba ver ya la imagen de Santa Teresa , cuyo paso llevó rosas en tonos rosados, y el acompañamiento musical del quinteto Gregis Mater. Abandonaba la iglesia conventual declarada santuario del Carmen como preámbulo de que llegaría muy pronto Nuestra Señora del Carmen , bajo palio, como es costumbre para ir adentrándose poco a poco en emblemáticos espacios del corazón de la ciudad. Por la torre de la Malmuerta, donde se le ofreció una petalada, sonó 'El Carmen', la marcha de Alfonso Lozano estrenada el año pasado. Luego llegaron los jardines de Colón, la plaza de Capuchinos y la Cuesta del Bailío, lugares en los que se disfrutó mucho de su presencia. En la Cuesta del Bailío , sonaron la Salve Marinera y las Coplas a la Virgen del Carmen, cantadas por las voces del coro de la archicofradía. Este miércoles como novedad se ha dado entrada a marchas cordobesas y, junto a las dedicadas a la Virgen del Carmen, ha sido un repertorio más personal y original el interpretado por la Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras. Entre éstas, la marcha 'Madre Marinera', del compositor Emilio Arroyo . Hace exactamente 26 julios que se recuperó la procesión del Carmen desde la iglesia conventual, por lo que fue un motivo más para saborear su consolidación entre las procesiones estivales. Los escapularios, en las manos de la Virgen y el Niño Jesús, junto al palio fueron signo inequívoco de la festividad que se vivió en todos los puntos de España. Junto al cetro en la mano derecha la Virgen del Carmen de San Cayetano lució el ramillete de piedras preciosas estrenado durante el besamanos donado por una familia de devotos, realizado con joyas con mucha carga sentimental. Oro, diamantes, zafiros, rubíes, amatistas, topacios rosas, topacios azules y amarillo salpicaron esta joya floral. Portó el hábito de los jarrones de 1735 y la capa de salida, mientras que el Niño Jesús lució túnica en color coral con un gran lazo.