El PSG vuelve a ser feliz gracias a
Mbappé, el único capaz de reconciliar a la familia parisina. Su renovación borró de golpe cualquier recuerdo negativo de una temporada que ya no se explicará a través del fracaso en Champions sino por el compromiso de un futbolista que renunció a su sueño de pequeño de jugar en el Real Madrid por quedarse en el club de su vida. Para redondearlo, tres tantos ante un Metz que no pudo ante tanta grandeza y que se fue a segunda.
Neymar marcó y
Di María cerró la fiesta en su adiós (5-0).
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