La vejez tiene algunas cosas buenas, pero otras –que son muchas– resultan incómodas. Sin embargo, acabamos habituándonos a ellas porque nos acechan periódicamente. Pero cuando inesperadamente aparece una nueva, el sofoco es enorme. Eso ocurrió hace muy pocas semanas, cuando me enteré de que la cúpula del cine IMAX, en el parque Tierno Galván de Madrid, se había desplomado. Ese inesperado derrumbe –que por fortuna no causó ninguna desgracia humana y que, además, se adelantó a los deseos de la propiedad... Читать дальше...