Fue en 2002 cuando Silverio llegó a la Ciudad de México directo desde Chilpancingo, listo para encantar a la audiencia con lo que él define como "electrónica de las cavernas": tosca, áspera y precisa a destrozar la pista de cualquier disco. Desde entonces su Majestad Imperial, como ha sido bautizado por sus fieles súbditos, ha logrado expandirse más allá de nuestras fronteras, catapultándose hacia Europa y Estados Unidos, gracias a un espectáculo cargado de irreverencia y excentricidad, no exento de controversia... Читать дальше...