Es un lugar en donde nada crece; y el Espíritu humano vive prisionero; con su verdadera esencia adormilada, en lo más opuesto a su naturaleza. Ahí la vida se trunca, se reduce a su mínima expresión, a respirar en automático y a ver morir el tiempo. ¿Hasta dónde es permitido ser mediocre? ¿Es acaso un pecado? ¿A quién le fallas más allá de ti mismo? La mediocridad es un jardín radiactivo; altamente contaminante… se vale invitar a salir a la gente de ahí. Motivarlos. Pero entrar a cargar a alguien a cuestas es muy peligroso. Читать дальше...