«I feel pretty» cantaba muy pizpireta Natalie Wood transmutada en María, una latina que bebía los vientos por un americano, no es París, sino en pleno Nueva York, años 50. Y se sentía la chica más bella del planeta probándose tules y velos, fantaseando con un futuro que sin ella saberlo, se iba a convertir en puro drama. Steven Spielberg le andaba dando vueltas a la idea de llevar a la pantalla de nuevo las vidas de las dos tribus urbanas, sus peleas, sus amores encontrados. Ese «Romeo y Julieta» que tan bien funcionó en el siglo XX. Читать дальше...