Morena, contra sus votantes
El bloqueo a la línea 3 del sistema de transporte Ruta financiando y auspiciado por Morena ¿sabotea al adversario político o a la población en general?
La respuesta no tiene equívoco, es la población en general y los usuarios los afectados, incluidos aquellos a los que dicen defender, de las juntas auxiliares de la zona de Valsequillo.
Se trata de un acto de sabotaje, muy, pero muy lejos de ser un movimiento popular urbano, porque el boicot lleva el sello partidista de la venganza política para reventar la gobernabilidad.
Tampoco se trata de un movimiento popular porque es liderado por un partido político y un legislador que ha pugnado por romper con la legalidad y las instituciones.
Un puñado de personas pagadas para bloquear importantes vialidades de la ciudad capital, es un agravio a los ciudadanos, automovilistas y usuarios del transporte público de pasajeros, y no contra los gobernantes a quien pretende “desquiciar”.
Generar desestabilidad social y política desde uno de los poderes, y me refiero al Legislativo, no es un buen signo de normalidad democrática, pero sí es un mensaje de la esencia de la “cuarta transformación”: el autoritarismo.
Se les olvida a los morenistas que ya son gobierno, y dejar que un grupúsculo atropelle el interés de la mayoría de la población, solo fomenta la impunidad y el anarquismo tolerado y permitido desde el gobierno de la ciudad capital.
No, tampoco se trata de agarrar a los manifestantes a toletazos con la policía preventiva, pero la política de brazos caídos para dejar hacer y pasar los atropellos, sin mediar una negociación, es igual de grave como la omisión cómplice, en perjuicio de los ciudadanos.
Morena y sus saboteadores, que no líderes sociales, los mismos que fueron a golpear a panistas al hotel MM en julio pasado, han equivocado la ruta de la competencia política, al llevarlo al terreno de la violencia física, ahora contra los poblanos, al impedirles el libre tránsito.
No es buena la venganza personal por razones políticas, menos cuando los agraviados son terceras personas que nada tienen que ver con las intrigas en las luchas por el poder, lo que refleja el primitivismo político del engatuse de la “cuarta transformación”.
pablo.ruiz @milenio.com