Las bodegas buscan "desdogmatizar" el momento de tomar vino y desmitificar creencias instaladas, como las que rezan que el vino se toma solo, sin mezclarlo, y que las mujeres y los jóvenes no los beben. Esos tres mitos, dicen, son falsos. Aducen que todo es válido; lo importante es tomar vino. Y trabajan para acercar el producto al consumidor, adaptándose a sus gustos y preferencias. La tendencia es consecuencia de que las bodegas vivieron en 2017 su año más bajo en consumo interno, como consecuencia de dos cosechas escasas, que hicieron disparar los precios al público con una caída en las ventas