Abucheos para Merz por pedir más horas de trabajo y recortes en pensiones ante los sindicatos alemanes
El canciller alemán Friedrich Merz vive horas bajas un año después de su llegada al poder. Este martes, el mandatario recibió una sonora pitada en un acto con los sindicados que congregó a más de 400 delegados en un ambiente hostil con el jefe de gobierno. Merz fue recibido con abucheos, silbidos y protestas durante su intervención en la asamblea de la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB, por sus siglas en alemán) cuando pidió más horas de trabajo y más recortes en las pensiones y sanidad. Las interrupciones duraron varios minutos y supusieron un problema para el canciller,
El canciller dijo que las medidas no responden a "ninguna maldad" por parte del Gobierno, sino a una pura cuestión de "demografía y matemáticas", y pidió a los sindicatos ver las reformas como una oportunidad para modernizar el país. Merz volvió a subrayar que sin crecimiento económico no se puede garantizar la prosperidad en Alemania. Para ello, defendió reformas profundas: "simplemente hemos descuidado la modernización de nuestro país. Alemania debe, por tanto, ponerse a trabajar", agregó.
Sin embargo, sus palabras fueron respondidas con risas sarcásticas, silbidos y gritos, especialmente cuando mencionó los ajustes que sufrirá el Estado de Bienestar y la próxima reforma de las pensiones.