El rubio siempre ha sido, es y será mi color. De pequeña lucía un rubio dorado innato, que miro con cariño en las fotografías antiguas y que aunque perdí durante una época de mi vida, con los años -y gracias a las mechas- he podido volver a recuperar. Eso sí, como rubia de peluquería que soy hay una cosa que he de admitir:
ser rubia es difícil y cuesta mucho, tanto metafórica como literalmente.
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