Yelka Ramírez y su familia tocaron nuevamente a las puertas de la sede policial de Plaza El Sol, en Managua, este jueves. Demandaban respuesta de la primera comisionada Aminta Granera, pero lo que recibieron de parte de la Jefatura Nacional fue agentes que impidieron que esta madre golpeara el vidrio de la recepción. “Ustedes no sienten mi dolor, ni el dolor de mi familia… No lo sienten. Si hubiéramos sido nosotros los que matamos estuviéramos condenados a cadena perpetua”, gritaba Ramírez mientras sus lagrimas mojaban sus mejillas. “Pero como ustedes son los policías, allí se acabó. Todo el mundo sabe […]