No ha sido la tarde más rotunda de Morante de la Puebla en la Real Maestranza . Seguramente tampoco la más perfecta. Sevilla le ha visto firmar obras de una dimensión artística todavía mayor, tardes que forman parte de la memoria colectiva del toreo y que, sin embargo, no encontraron la recompensa que merecían. Le ha visto emocionar sin necesidad de abrir ninguna puerta. Por eso precisamente esta tercera Puerta del Príncipe tiene algo especial. Porque trasciende a las tres orejas cortadas. Porque va mucho más allá del resultado de una corrida. Читать дальше...