Migrante: una flecha con futuro insuficiente
Marcos Antil, un niño Q’anjob’al de Huehuetenango, estuvo a punto de morir a los cinco años. Desnutrido, sobrevivió casi de forma milagrosa con remedios caseros, ante la ausencia de médicos en su aldea de Nancultac. A los 14 años, emprendió el viaje solo, rumbo a California, donde lo esperaba su familia. Durante el trayecto, fue capturado dos veces. Esquivó muros, celdas y controles migratorios en México y en la frontera estadounidense. Su padre había tenido que huir en los años ochenta durante la guerra. Читать дальше...