El Rey reclama una ‘España de brazos abiertos’ y ‘orgullosa’, alejada del ‘pesimismo’ y el ‘desencanto’
El Rey ha reivindicado los valores de la concordia y el respeto, así como la importancia de la cultura para enriquecer la convivencia, y ha defendido una España "de brazos abiertos", alejada del pesimismo o el desencanto y orgullosa de lo "mucho y admirable" que juntos han conseguido los españoles.
En su discurso, Felipe VI, acompañado por la Reina Letizia, ha apelado asimismo al ejemplo de los galardonados para recordar que "no hay ninguna obra científica, política, social o artística que no haya surgido por unos ideales firmes y sólidos". Tras reseñar los méritos de los premiados este año en cada una de las ocho categorías, el Rey ha elogiado a todos ellos por ser "la representación más alta y brillante" de "ese anhelo por hacer un mundo mejor donde prevalezcan la concordia, el respeto y la solidaridad".
"Gracias a todos y cada uno de vosotros, somos más conscientes de que el progreso es siempre fruto de muchos esfuerzos compartidos entre personas de orígenes diversos, entre culturas y creencias distintas, entre naciones diferentes", ha señalado, antes de subrayar que estos premios y la fundación que los otorga nacieron por un sentimiento de "amor profundo a Asturias y a toda España".
"Nacieron -ha destacado el Monarca- con la voluntad de afirmar una España que, como dijo Unamuno, tiene que ser de brazos abiertos, en la que nadie pueda sentirse solo en el dolor o la adversidad; una España alejada del pesimismo, del desencanto o del desaliento, fiel a su irrenunciable afán de vivir y orgullosa de lo que somos, de lo que juntos hemos conseguido, que ha sido mucho y admirable". "Y seguros de nosotros mismos, porque un pueblo que quiera, respete y ampare la cultura nunca le temerá a su futuro", ha proclamado el jefe del Estado.
La razón por la que cada año desde hace 35 se reúnen en el Teatro Campoamor con los premiados autoridades españolas y asturianas y representantes de la sociedad del Principado es, según insiste el Rey, "para ensalzar vuestros méritos, para reivindicar que la cultura inspire nuestra libertad y para renovar nuestro compromiso con España".
Don Felipe ha querido centrar su intervención en esta llamada de atención sobre el valor de la cultura y, así, ha animado a buscar inspiración en la figura de Don Quijote para afirmar: "La cultura enriquece siempre la convivencia, alimenta los más altos valores del espíritu, ennoblece los sentimientos de las personas y nos ayuda a convivir con la mayor dignidad".
También ha ensalzado el valor de los premiados -a los que se ha dirigido en español, como es habitual, salvo una breve frase de felicitación en catalán para la actriz Núria Espert- al destacar cómo sus trayectorias enseñan que los grandes progresos se alcanzan cuando las artes y las letras se funden con la concordia "o cuando la cooperación se entrelaza con la ejemplaridad".
Además de sus mensajes de agradecimiento a los galardonados, con "el reconocimiento a quienes hacen de su existencia un símbolo de compromiso y solidaridad", don Felipe ha afirmado que esta cita anual refuerza su confianza y la de doña Letizia en la civilización y el ser humano, acompañada por el recuerdo de la Princesa Leonor y la infanta Sofía "y por la esperanza en el futuro que representan".
Los Reyes, recibidos entre abucheos y aplausos
Los Reyes llegaron al Teatro Campoamor, en Oviedo, en medio de los abucheos, silbidos y gritos de protesta de las centenares de personas que se concentraban en contra de los Premios Princesa de Asturias 2016. Al otro lado de la calle, el resto de público ha aplaudido a Don Felipe y Doña Letizia a su llegada este viernes a la ceremonia oficial de entrega de los galardones.
La concentración ubicada en la Plaza de La Escandalera ha sido impulsada por el colectivo de las 'Marchas de la dignidad', que protestan por la situación económica del país. Además de las 'Marchas', otra decena de colectivos se han sumado a la convocatoria de la protesta, entre ellos, la Plataforma Antidesahucios (PAH) Oviedo, la Plataforma Feminista de Asturias, el Movimiento estudiantil de la Universidad Oviedo o la Asamblea de Trabajadores en Lucha.
Banderas republicanas, del Partido Comunista, banderas asturianas y pancartas con lemas como 'Premiados bienvenidos, Patronos fuera' o la del lema de la protesta 'Fartones V' estaban presentes en una plaza llena de manifestantes. Entre las consignas que se han escuchado estaban las de "¡Felipe recuerda, tenemos una cuerda!' o ¡A desahuciar, a la Casa Real!.
En los últimos cinco años ya se venían convocando concentraciones de protesta en las inmediaciones del Teatro Campoamor. La de esta ocasión es ya la sexta protesta que se ha convocado con el visto bueno de la Delegación de Gobierno de Asturias que en años anteriores no había autorizado las protestas.
Espert resalta su relación de pasión con una "bellísima" profesión
La gran dama del teatro español Núria Espert ha resaltado en la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias su relación de pasión y entrega que, durante su dilatada carrera como actriz, ha mantenido con esa "bellísima profesión" que es el teatro. La actriz catalana ha querido compartir el Premio Princesa de las Artes con todos su compañeros de profesión.
"El teatro se apoderó de mí a los 13 años. Me eligió. Al principio, suavemente, pero en tres, cuatro años se había convertido en dueño absoluto de mi vida, de mis deseos, de mis sueños. Cada vez con más fuerza, con más exigencia", ha subrayado.
Espert ha añadido que la escena hizo de ella "una persona apasionada, ambiciosa y tan entregada" que consiguió que no pudiera ser ella misma más que en el escenario, "más que transformada en otra persona, no un personaje, una persona". "Esas transformaciones no son nunca placenteras", ha precisado Espert, que lleva actuando y dirigiendo montajes de ópera y teatro desde los 12 años. "Mi dueño es muy duro; me he lastimado muchísimas veces tratando de servirle. Aún lo intento. Pero él nunca dice, 'basta, para, basta ya, para, basta...'", ha recalcado.
La premiada ha valorado que el jurado que le concedió este galardón la destacara como nexo de unión entre el clasicismo y la modernidad, y que haya construido su carrera en sus dos lenguas "amadas": el catalán y el español. "Ambas cosas agradezco y me emocionan", ha resaltado Espert, la primera mujer que ha recibido el Premio Princesa de las Artes por su trabajo como actriz y su labor para recuperar el teatro español.
La actriz ha resuelto su agradecimiento por el galardón concedido premiando a los asistentes a la ceremonia con sendos textos de dos clásicos que son también contemporáneos, Federico García Lorca y William Shakespeare, "dos genios" del teatro.
Recitando Doña Rosita, la veterana actriz ha rememorado la soledad de la solterona de Lorca que clamaba por la libertad de la mujer, pero con la esperanza muerta por el hombre amado. Entre los aplausos de un auditorio entregado a la actriz, ha continuado con el Rey Lear y, recitando en catalán al dramaturgo inglés, ha reivindicado la figura de aquellos desamparados que viven el día a día una situación invivible como en la que se encontraba el legendario soberano de Bretaña.
Ford pide rescatar el valor de la palabra 'política'
Por su parte, el escritor estadounidense Richard Ford, Premio Princesa de Asturias de las Letras, ha pedido rescatar el valor de la palabra 'política' para que evoque la necesidad de una respuesta imaginativa que nos hiciera recuperar la capacidad de vivir juntos, y para que no acabe siendo un sinónimo de "egoísmo, cinismo, engaño y despropósito", como en su país.
Ford ha propuesto "actos de imaginación encaminados a inventar la alegría", ante su "veloz mengua" en el mundo actual, planteando ejemplos como las desigualdades y renta y abatimiento económico en España, la posibilidad de que Donald Trump acabe siendo el presidente de su país o la situación de franceses, griegos o eritreos.
El literato ha comentado que "los asuntos graves" le vuelven "demasiado grave; en el mundo actual, el mundo que vemos a nuestro alrededor, hay excesiva gravedad, y ello no predispone demasiado a la alegría -los norteamericanos lo vivimos cuando vemos que Donald Trump puede llegar a ser nuestro próximo presidente-". Y les pasa lo mismo, según Ford, "a los ciudadanos españoles cuando ven las desigualdades de renta y el abatimiento económico. Y les pasa también a los franceses, y a los griegos, y a los eritreos que huyen de África". "Al parecer la alegría mengua velozmente en el mundo; por lo que supongo que se hacen aún más necesarios los actos de la imaginación encaminados a inventarla", ha añadido.
Se ha detenido en la necesidad de aunar la desdicha con la felicidad mediante actos de imaginación, y ha citado para ello a Miguel de Cervantes y a Ortega y Gasset. "¿Por qué no tratamos -como hizo Cervantes- de imaginar más, por mucho que las fuerzas reduccionistas de la convención social nos digan que imaginemos menos?", ha reclamado. "Los actos poéticos", ha comentado citando a Ortega, "son a un tiempo actos políticos".
Ha querido también en su intervención representar a sus "colegas" escritores del mundo, "que valerosamente están haciendo grandes cosas en pro de la tolerancia y la empatía y el destino de todos, a menudo en circunstancias mucho más difíciles de las que yo haya tenido que afrontar nunca. Yo no vuelvo a casa en Siria. No vuelvo a casa en Birmania, o en Sudán del Sur, donde la tarea de la literatura -hacer que algo suceda, hacer que una vida vacía se convierta en poética para bien de todos- es prácticamente imposible", ha lamentado.
Se ha comprometido, por último, a "procurar no pensar que este maravilloso obsequio es un galardón que se me otorga al final de mi andadura, no pensar que soy demasiado viejo, que estoy en el ocaso de mi vida, sino más bien considerarlo un estímulo, un afianzamiento de mi determinación de crear algo provechoso para el mundo".
Mary Beard pide no convertirnos en "ciudadanos empobrecidos"
La historiadora de la Antigüedad Mary Beard, premiada con el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016, ha reivindicado en su discurso en la ceremonia de entrega de los premios la importancia de conocer la Historia para ser capaz de "pensar de forma histórica". En su opinión, no serlo hace que "seamos todos ciudadanos empobrecidos".
Beard, que ha pronunciado sus primeras palabras en castellano, agradeciendo el "honor abrumador" de recibir el premio, ha arrancado un aplauso entre el público asistente al finalizar su introducción diciendo: "ese es mi español". Ya en su lengua materna, el Inglés, se ha referido además a su visita a la villa romana de Veranes del pasado martes, donde ha visto "un claro ejemplo de la mejor forma de concebir la historia".
Así, entiende que la historia no es un tema reservado a "unos pocos profesores solitarios encerrados en sus bibliotecas", sino que debe ser una actividad ciudadana, "comunal y compartida" en la que todo el mundo pueda participar. Y ello porque la historia "no es simplemente sobre el pasado", sino que entabla una conversación entre el presente y el pasado. No obstante, ha matizado que eso no implica que se puedan aprender lecciones directamente de la historia porque "no es un libro de respuestas a los problemas actuales". Más bien "nos enseña acerca de nosotros mismos, desafiando nuestras certidumbres culturales y abriendo nuestros ojos a distintas perspectivas".
Conocer la historia, ha dicho, alienta "cierta humildad cultural" y permite observar los progresos que se han ido produciendo, por ejemplo, en materia de derechos de las mujeres. "A pesar de todo el trabajo sobre los derechos de las mujeres que aún queda por hacer, no hay ninguna mujer en el planeta que elegiría volver a la antigua Roma a menos que estuviera segura de tener un billete de vuelta", ha señalado.
La premiada, que ha agradecido el galardón asegurando que es "un honor abrumador", ha querido recibir el premio en nombre de todos los profesores, académicos y escritores "que trabajan duro para hacer que nuestra conversación con el mundo antiguo sea tan viva, cautivadora y gratificante". Entre ellos, se ha dirigido especialmente a las "personas excelentes" que ha conocido esta semana en Asturias.
Ha compartido además la distinción con el pueblo romano, esa raza antigua que, "a pesar de lo brutales, imperialistas y misóginos que eran", desafía con su literatura todavía hoy y cuyas leyes y política "informan las nuestras". Sus rastros, ha explicado, "se encuentran literalmente debajo de nuestros pies". "Debo añadir que lo he pasado bárbaro buscándolos justo debajo de la superficie de la tierra de Asturias, cuando visité este martes la villa de Veranes", ha señalado.
Por otro lado, la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ha prometido este viernes avanzar en el "espíritu de solidaridad" que guió el Acuerdo de París contra el cambio climático, que permanecerá, según ha considerado, "como legado de la cooperación internacional". Ha sido parte del discurso que ha pronunciado tras recoger el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
El Acuerdo de París, un 'regalo de esperanza para los niños'
Espinosa ha incidido en la idea de la cooperación y la solidaridad entre países y entre personas. Ha señalado que "el Acuerdo de París va a permanecer como el legado del Secretario General, Ban Ki-moon y muchas otras personas de los más diversos ámbitos de la sociedad que nos recordaron que la cooperación internacional es más exitosa si los gobiernos y las sociedades tienen la voluntad de trabajar juntos". Además, ha recordado que "en los años que precedieron la conferencia de París, vimos una enorme colaboración. Desde los pequeños estados insulares hasta los grandes países emisores y las mayores economías del mundo demostraron un nivel de liderazgo sin precedentes".
Según la diplomática mexicana, que ocupa el cargo desde hace tres meses, "todos los países asistieron a la cita de París con un espíritu de solidaridad, respaldados además por las ciudades, regiones, empresas e inversionistas, académicos y científicos, activistas, líderes religiosos y ciudadanos, todos preocupados por el futuro de nuestra casa común.
Ha mostrado por tanto su compromiso "de tener la responsabilidad de hacer avanzar el espíritu de solidaridad y de cooperación en la siguiente fase del proceso, la implementación". Con respecto a su labor como secretaria ejecutiva, ha señalado que "esta nueva etapa requerirá del trabajo mancomunado de todos para hacer realidad un futuro sostenible, que dé esperanza para los jóvenes de hoy y para las generaciones futuras.".
Ha tenido palabras de elogio para su predecesora en el cargo Christiana Figueres, también presente en la ceremonia. "Con su optimismo", ha dicho, "inspiró al personal de la secretaría; con su visión, se logró un acuerdo universal y con su energía todos los actores de la comunidad internacional se unieron para actuar".
También ha reconocido "el liderazgo" de Laurent Fabius, que estuvo al frente de la Presidencia Francesa en París. "Su gran capacidad diplomática, su determinación y su visión política guiaron los trabajos de todas las Partes, permitiéndonos concluir la Conferencia de Paris con un acuerdo ambicioso", ha explicado. Por último, también ha querido mencionar al secretario ejecutivo adjunto de la Convención, Richard Kinley, que "durante muchos años ha trabajado en las negociaciones sobre cambio climático".
Para Espinosa, este premio "reconoce también el arduo trabajo de numerosos y visionarios países y líderes mundiales, que atendieron su obligación de enfrentar los desafíos que presenta el cambio climático e inspiraron al mundo a superar sus diferencias nacionales por el bien común y, más aún, por hacer realidad la visión de que un desarrollo sostenible de bajo carbono no solo es posible sino necesario".
Hugh Herr, entre los más aplaudidos
Compartieron escenario y aplausos también el Premio de Investigación Científica y Técnica, el ingeniero estadounidense Hugh Herr, el conocido como hombre biónico, que recogió su premio en pantalón corto y mostrando las piernas robóticas más avanzadas del mundo.
Su compatriota, el fotógrafo James Nachtwey (Comunicación y Humanidades), el triatleta gallego Javier Gómez Noya (Deportes) y varios dirigentes de Aldeas Infantiles (Concordia) completaron el palmarés de galardonados en esta XXXVI edición.
Entre los asistentes a la ceremonia se encontraba, como es tradicional, la Reina Sofía, así como el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo; la presidenta del Congreso, Ana Pastor; y dirigentes políticos como el presidente del Principado y de la gestora socialista, Javier Fernández; o el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.
Una vez que terminó su discurso, la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo interpretó el himno de Asturias y los galardonados abandonaron el escenario, dirigiéndose por el pasillo central hacia la puerta principal. Sin embargo uno de ellos tuvo que dar la vuelta. Fue el escritor Richard Ford, que se dio cuenta de que se marchaba sin su diploma. No dudó en correr para recuperarlo. Posteriormente, y después de esa anécdota, tal y como sucede todos los años, el Rey declaró clausurado el acto y convocó los premios Princesa de Asturias 2017.
Los Reyes continuará su estancia en Asturias este sábado con la entrega del Premio al Pueblo Ejemplar a los Oscos, comarca situada en el extremo occidental del Principado que integran los municipios de San Martín, Santa Eulalia y Villanueva.
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