Que cuatro meses han sido lamentablemente desperdiciados es una verdad incuestionable. El curtido votante carpetovetónico, dotado de una especial resignación franciscana, está demostrando total indiferencia en torno a siglas y caras al comprobar la ineficacia y majadería de nuestros políticos, incapaces de pactar hasta para repartirse el pastel y formar Gobierno.