Mientras a unos metros, en el Instituto Anatómico Forense de Toledo, los médicos forenses continuaban trabajando para culminar la identificación de todas las víctimas del trágico accidente ferroviario de Urda, el cementerio municipal de Nuestra Señora del Sagrario recibía a los toledanos que acudían a recordar a sus seres queridos en la f estividad de Todos los Santos. Una jornada de sol y cielos despejados, pero con la tristeza muy presente en una ciudad que no ha podido dejar de mirar hacia la tragedia ferroviaria. El camposanto volvió a convertirse en un lugar de encuentro para las familias que mantienen la tradición de visitar las sepulturas de sus allegados, limpiar las lápidas y depositar flores. Un ir y venir de...
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