El Mundial que sí podemos ganar
Costa Rica es reconocida en el mundo por su “pura vida”, el turismo, la naturaleza y su compromiso con la sostenibilidad. Ahora podría sumar a esa imagen uno de los grandes triunfos del multilateralismo. Una costarricense está a las puertas de convertirse en la primera mujer en ocupar la Secretaría General de la ONU en sus 80 años de historia.
Rebeca Grynspan ha encabezado cinco de los seis sondeos del Consejo de Seguridad para suceder a António Guterres. El 16 de octubre, en la primera ronda con papeletas de colores para los miembros permanentes, volvió a ser la más apoyada, con nueve votos, aunque recibió señales de rechazo de dos de ellos, algo que en esa ronda ocurrió con todos los candidatos. Estos sondeos no son vinculantes.
Para ser recomendada, necesita al menos nueve votos de los 15 miembros y ningún veto de los cinco permanentes. Luego vendrá la ratificación de la Asamblea General, donde están representados los 193 Estados miembros. No sería un trámite menor. Sería la confianza del mundo entero depositada en una figura de un país pequeño.
Gonzalo J. Facio describía a Costa Rica como una potencia menor, muy distinta de las potencias de primer orden. Un país así no tiene ejército ni el peso económico para imponerse y, por eso, su mejor defensa siempre ha sido el derecho internacional, los tratados y la credibilidad. Esa credibilidad no se compra ni se improvisa. Se construye durante décadas.
Ahí radica la clave. La política exterior de Costa Rica es una política de Estado. No cambia con cada gobierno ni depende del partido que llegue a Zapote. La paz, el desarme, los derechos humanos, el multilateralismo y la protección del ambiente han sido la carta de presentación del país con gobiernos de todo signo. Prueba de ello es que esta candidatura fue lanzada por una administración y la sostiene con el mismo empeño la siguiente.
Rebeca Grynspan encarna esa tradición. Fue vicepresidenta de la República entre 1994 y 1998, directora regional del PNUD para América Latina, secretaria general adjunta de la ONU y administradora asociada del PNUD entre 2010 y 2014, secretaria general iberoamericana entre 2014 y 2021 y, desde 2021, la primera mujer en dirigir la UNCTAD en seis décadas.
Desde ahí tuvo un papel decisivo en la Iniciativa de Granos del Mar Negro, que permitió sacar más de 33 millones de toneladas de cereales en plena guerra. Su rango de secretaria general adjunta es, hasta hoy, el puesto más alto que una persona costarricense ha ocupado dentro del sistema de Naciones Unidas.
Su trayectoria no es un logro aislado. Se suma a la de otras costarricenses que se forjaron su propio camino con preparación y mérito. Ángela Acuña Braun fue, en 1958, la primera embajadora del país. Emilia Castro de Barish, la primera embajadora de carrera. Elizabeth Odio Benito fue jueza de la Corte Penal Internacional y presidió la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Christiana Figueres condujo las negociaciones que dieron origen al Acuerdo de París. Elayne Whyte Gómez presidió, en 2017, la conferencia de la ONU que adoptó el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.
Nada de esto sería posible sin los funcionarios del Servicio Exterior. Cada diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto que ha representado al país en foros multilaterales, negociado tratados o presidido comisiones y conferencias internacionales ha contribuido a demostrar que, a pesar de su tamaño, Costa Rica tiene una presencia destacada en el escenario internacional. Ese trabajo constante es el que hoy respalda la candidatura de Grynspan.
Esperamos con ansias las buenas noticias. La elección de Rebeca Grynspan como secretaria general sería la coronación y el reconocimiento de toda la carrera diplomática del país, construida con coherencia durante generaciones. Este es nuestro mundial, y podemos salir campeones.
dante.kim@ucr.ac.cr
Dante Kim Jun es licenciado en Administración Aduanera y Comercio Exterior, y estudiante de maestría en Diplomacia de la UCR.