La temporada de incendios ha sido excepcional en Europa este 2026, en parte debido a las altísimas cifras registradas en España y en parte porque países que tradicionalmente se quemaban poco, como Francia, están empezando a registrar estadísticas inéditas. En total, la UE sumaba a finales de septiembre unas 680.000 hectáreas calcinadas, casi el doble del promedio registrado entre 2006 y 2025. De ellas, el 44% corresponden tan solo a España, con casi 300.000 hectáreas afectadas. «Estamos asistiendo a un peligroso cambio estructural en el panorama de los incendios forestales en Europa», dice Joanne Bentley-McKune, autora principal del informe que ha elaborado Zero Carbon Analytics. Las condiciones meteorológicas, con olas de calor más intensas y más duraderas, y sequías a lo largo de toda Europa, están favoreciendo las condiciones de base para la propagación de las llamas incluso en zonas donde antes los incendios forestales eran más limitados. Así es como este año se ha convertido en la tercera peor temporada de incendios de la que se tiene constancia en Europa, solo por detrás de 2022 y 2025. Los países mediterráneos de la UE se han visto especialmente castigados y concentraron el 94% de la superficie total calcinada, encabezados por España (44%), Italia (17%) y Francia (14%). De hecho, Francia ha sufrido la peor temporada de incendios forestales de su historia, con 97.754 hectáreas quemadas (6,9 veces su promedio a largo plazo). Pero las condiciones meteorológicas también ayudaron a propagar el fuego por Europa central y occidental. Hubo aumentos drásticos respecto a los valores de referencia en países como en Eslovaquia, donde la superficie quemada fue 25 veces superior a la media; en Bélgica, 12 veces; en los Países Bajos, 6 veces; y en Austria, Alemania y Polonia, entre 3 y 4 veces. La temporada de riesgo se ha adelantado, pero Julio fue el mes más duro. «Los incendios forestales arrasaron cerca de 5.600 hectáreas en un día cualquiera, una cifra récord, aproximadamente seis veces superior a lo normal, lo que llevó la capacidad de extinción al límite«, dice Bentley-McKune. »Ya no es viable seguir tratando los incendios forestales únicamente como eventos que requieren una respuesta de emergencia«. El problema, dice el estudio, es que estas circunstancias van a seguir en aumento. Se prevé que la superficie anual quemada en Europa aumente un 40% para finales de siglo si el calentamiento se limita a 1,8°C, una previsión de recorte de emisiones bastante optimista: al ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero, el mundo se dirige a un calentamiento de 2,8º para final de siglo. «Incluso manteniendo la inversión en la gestión de incendios, se espera que la superficie afectada siga aumentando en más de la mitad del territorio europeo. Una gestión del paisaje adaptada al riesgo de incendios puede ayudar a reducir el peligro a nivel local, pero no puede sustituir la necesidad de realizar reducciones profundas y urgentes en las emisiones derivadas de los combustibles fósiles», dice la investigadora. Por otra parte, los incendios forestales, dice el informe, han puesto de relieve la «brecha de protección» en Europa: la proporción de las pérdidas totales derivadas de un desastre que no está cubierta por un seguro. En el conjunto de la UE, solo alrededor de una cuarta parte de las pérdidas relacionadas con el clima registradas entre 1980 y 2024 contaban con cobertura de seguro. En 2026, las aseguradoras en Francia registraron más de 12 veces el número de siniestros y aproximadamente seis veces el coste asegurado en comparación con los incendios forestales del verano de 2022.