Las recientes lluvias torrenciales en Oliva volvieron a poner de manifiesto la vulnerabilidad del litoral mediterráneo ante episodios meteorológicos extremos. Pero, cuando el agua retrocede, emerge otra cuestión menos visible: cómo evitar que se vuelva a construir en zonas en peligro y como impedir que las políticas destinadas a protegernos terminen multiplicando los riesgos . Cuenta una célebre anécdota, cuya veracidad es discutida, que las autoridades británicas ofrecieron recompensas por cada cobra muerta en la India colonial. Algunos habitantes comenzaron a criar serpientes para cobrar el incentivo. Cuando se retiraron las recompensas, las liberaron. El remedio había agravado el problema. Es el llamado «efecto cobra»: las buenas intenciones no garantizan buenos resultados. EE.UU. acaba de protagonizar una versión moderna del...
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