Andrea Kimi Antonelli está a un paso de escribir su nombre en el libro de historia de la Fórmula 1. No lo logró en su primera oportunidad en este GP de Estados Unidos en Austin (Texas), pero sí dejó más que sentenciado el título hasta el punto de que el GP de México de la semana que viene será como la etapa del Tour por los Campos Elíseos: con ser 9º será campeón y si no llega a esa escasa cota, le vale con que no ganen Russell o Hamilton. El italiano, que superó con solvencia a Leclerc y Verstappen, se paseó cómodamente en una carrera absurdamente fácil para él. Antonelli necesitaba tres condiciones para campeonar en la primera oportunidad que tenía: ganar, que Hamilton no entrara entre los cuatro primeros y que Russell no lo hiciera entre los ocho. La primera la cumplió desde la misma salida. Sin especular o sacar la calculadora, el joven de Mercedes se escapaba de un Verstappen que por el retrovisor veía cómo los Ferrari se rozaban y de manera nada cariñosa, o cómo Hadjar con el otro Red Bull se quedaba clavado. Pero lo relevante fue lo que hizo su compañero. Russell, consciente de que debía intentar arriesgar, se pasó de valiente en los primeros compases de la carrera y superó los límites de pista. Consecuencia directa: sanción de cinco segundos y a esperar que no le costara demasiado caro. Para los españoles no fue un buen día, y en este caso por cuestiones ajenas. Fernando Alonso, que tras clasificar 16º salió 12º por obra y gracia de las sanciones ajenas, vio cómo su sueño de puntuar saltaba por los aires por culpa de un toque de Alex Albon . El compañero de este, Carlos Sainz, también veía hipotecada su carrera por Arvid Lindblad, que le arrinconó contra el muro y echó por tierra la estrategia del madrileño, que desde entonces rodó con el Williams seriamente tocado aerodinámicamente. Ninguna de las dos acciones que tuvieron a los españoles como víctimas fueron sancionadas. Alonso, claro como siempre en la radio, calificó lo de Albon como «Kamikaze Williams». Para sorpresa de nadie, Pirelli no acertó en sus predicciones estratégicas y en lugar de ir a una parada, muchos pilotos fueron a dos. El primero en entrar en boxes para intentar sorprender fue Verstappen, que trató de aprovechar su ventaja con neumáticos blandos para despistar a Antonelli. El líder del Mundial y su equipo, sin embargo, contuvieron las ansias de entrar al trapo y mantuvieron su estrategia de ir a solo una parada. Era el que más tenía que perder . La jugada no le salió del todo bien a Verstappen. Esta vez Hannah Schmitz, la brillante estratega de Red Bull, no estuvo del todo fina y al tetracampeón le costó mucho seguir el ritmo de los de arriba en la segunda parte de la carrera. Pero el neerlandés ató el podio no solo gracias a las paradas de los de delante —otra vez en Ferrari leyeron mal la carrera— sino también a una lucha rueda a rueda que fue, de largo, lo más emocionante de la prueba, cuando a falta de nueve vueltas se vio en plena pelea con Leclerc y Norris por el segundo puesto . Al final fue el monegasco de Ferrari el que se llevó la plata de la carrera, pero solo por esta pelea mereció la pena mantener la tensión. Con Hamilton 5º y Russell 8º, lo que ponía el título para Antonelli a un estornudo de su compañero, aún hubo tiempo para un golpe de guion más. A falta de poco más de cuatro vueltas para el final, un Cadillac, el de Bottas, se quedó tirado en pista y propició que desplegasen el coche de seguridad virtual. Esta neutralización hizo que las dos últimas vueltas fueran un auténtico esprint final que, sin embargo, no cambió nada. Tampoco atrás, donde penaron Alonso y Sainz hasta la meta entrando 16º y 18º respectivamente. Todo en esta carrera jugó a favor de un Antonelli que, con esta victoria, sentencia pero no ata el campeonato. Salvo máxima sorpresa, se alzará con el título en México dentro de una semana, en pleno domingo de Todos los Santos que en el país tricolor es la mayor fiesta del año —con permiso del 5 de mayo—. No hará falta mucho más que repita lo que más ha hecho este año: ganar. Y ni siquiera es imprescindible: le vale con ser noveno.