El Buen Fin no solo trabaja en los tres fines principales de una hermandad, sino que los engrandece. Sea la caridad, la formación o el culto, la corporación convierte cada uno de ellos en una expresión viva de su compromiso cristiano, haciendo de su labor un testimonio de fe, entrega y amor al prójimo. Acceder a la iglesia de San Antonio cuando la hermandad está de culto provoca la detención del tiempo , de retroceder a tiempos pasados y encontrarse con la más pura esencia de las cofradías. Envuelve al fiel o al hermano en una atmósfera que parece permanecer ajena al paso de los siglos. La Virgen de la Palma preside estos días el templo fuera de su camarín,...
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