La irrupción de las bandas latinas en Cataluña llegó a principios de los 2.000. Estaban compuestas por inmigrantes recién llegados, sobre todo de Ecuador, también de Bolivia, que dieron pie a una violencia entre grupos antagónicos: de lesiones graves con armas blancas; homicidios y también se dedicaban al tráfico de drogas. Eran bandas con gran cohesión interna, una jerarquía marcada, incluidos castigos físicos para quienes osaban abandonarlas. Latin Kings, Ñetas y también la Mara Salvatrucha. Más de dos décadas después, el fenómeno ha mutado. «Ahora hablamos de grupos juveniles violentos , porque el origen ha dejado de ser un factor estructural propio, pese a que se siguen inspirando en las bandas latinas», indica el intendente de los Mossos d'Esquadra, Antoni...
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