La obsesión psicologista ha impulsado muchos «diagnósticos clínicos» sobre el doctor Sánchez, donde el personaje aparece pintado con rasgos de «psicopatía» o «narcisismo» extremo; a veces, incluso, investido de una llamada «tríada oscura», que agrupa rasgos de carácter como la falta de empatía, el maquiavelismo, la ausencia de remordimientos, el frío cálculo, etcétera. No negando cierto valor pintoresco a estos «diagnósticos» psicologistas, se nos antojan a la postre un batiburrillo informe de «accidentes» o fenómenos psíquicos que no aciertan a dar con la clave espiritual del personaje (siendo ésta, además, tan palmaria y reconocible). Cuando estrenaba su andadura presidencial , hace ya ocho años, señalábamos a las tres o cuatro lectoras que todavía nos soportan que el doctor Sánchez era,...
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