"No lo entiendo, que una bola me bote y la otra me despiste. ¡No puedo, tío! ¡No puedo jugar así! ¡h...!. ¡No lo entiendo, no lo entiendo! No puedo jugar así a tenis, por intuición". Un
Carlos Alcaraz al borde de un ataque de nervios, desquiciado por las condiciones de juego y también la habilidad de un rival iluminado.
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