Una alergia casi patológica a los focos contrastaba con su importancia capital en la estrategia del PSOE, singularmente de la federación andaluza, que en aquella sobremesa muy alcoholizada de la primavera de 2023 sólo apuntaba a un objetivo realista: «Tenemos que salvar la Diputación de Sevilla. Como la perdamos, va a haber literalmente muertos por hambre». La disolución de las Cortes tiene una derivada ajedrecística que consiste en sacrificar a la dama, que es La Moncloa, para salvar a los pocos peones del poder local que los socialistas puedan conservar en mayo. No es lo mismo votar en las municipales con Pedro Sánchez y su toxicidad expansiva aún en el Gobierno que hacerlo con Abascal instalado en la vicepresidencia. Pregúntenle...
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