El precio de llenar un depósito no es únicamente un problema para los conductores. Cuando los combustibles se encarecen de manera sostenida, el aumento se extiende rápidamente por toda la economía y afecta, de forma especialmente intensa, al transporte, la agricultura y la ganadería. Son sectores esenciales para garantizar que los alimentos lleguen cada día a los mercados, los comercios y los hogares. El transporte por carretera depende todavía en gran medida del gasóleo. Cada subida del combustible incrementa el coste de mover las mercancías, y ese sobrecoste termina repercutiendo, tarde o temprano, en el precio final de los productos. No hablamos solamente de grandes empresas logísticas. También sufren los transportistas autónomos y las pequeñas compañías, muchas de ellas con...
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