«Mucha gente piensa que para contaminar menos hay que cambiar de coche obligatorio, pero la realidad es que un correcto mantenimiento del vehículo actual y un cambio en los hábitos de conducción pueden reducir el consumo de combustible hasta en un 20%», explica Manuel Magro , especialista técnico de Norauto España. Por eso, el experto nos detalla los consejos para lograr una conducción más eficiente y sostenible: El mantenimiento preventivo, porque un motor eficiente es un motor limpio. Por ello, el mecánico de la marca destaca tres elementos críticos: Los neumáticos : circular con una presión inferior a la recomendada por el fabricante incrementa la resistencia a la rodadura. Esto no solo eleva el consumo de combustible alrededor de un 3%, sino que acelera el desgaste del neumático y compromete la seguridad. Filtros de aire y aceite : un filtro de aire obstruido impide que el motor «respire» correctamente, empeorando la mezcla de combustión y aumentando el gasto de carburante. Descarbonización y sistema de inyección : con el tiempo, se acumula carbonilla en el motor. Realizar una limpieza del sistema de inyección o una descarbonización ayuda a recuperar la eficiencia original del motor y reduce las emisiones de gases nocivos de cara a la ITV. También la forma de conducir influye directamente en los litros por kilómetro: Conducción eficiente : evitar los acelerones bruscos y las frenadas de última hora. Mantener una velocidad uniforme y utilizar el freno motor (reducir marchas) ayuda a mantener el consumo a cero en las deceleraciones. Uso de marchas largas : se recomienda cambiar de marcha entre 1.500 y 2.000 rpm en motores diésel, y entre 2.000 y 2.500 rpm en motores de gasolina, rodando siempre que sea posible en la marcha más larga permitida. Apagar el motor en paradas prolongadas : si el coche no dispone de sistema Start/Stop, se aconseja apagar el motor en paradas de más de un minuto (como retenciones o semáforos prolongados), ya que el ralentí sigue consumiendo y emitiendo gases. Ó bien temas logísticos y de climatización. Porque llevar el maletero lleno «por si acaso» o mantener instalados los portaequipajes o baca cuando no se usan penaliza la aerodinámica y aumenta el peso, lo que dispara el consumo, especialmente en autopista. También el aire acondicionado está conectado al motor y consume energía. El experto recomienda usarlo de forma moderada y recurrir a las ventanillas bajadas solo en ciudad (a bajas velocidades), ya que en autopista las ventanillas abiertas rompen la aerodinámica y gastan más que el propio aire acondicionado. Para quienes conducen un coche híbrido, el mecánico de Norauto destaca que el secreto está en aprender a gestionar la energía: Aprovechar la frenada regenerativa : a diferencia de un coche convencional, al levantar el pie del acelerador o frenar de forma suave y anticipada, el motor eléctrico actúa como un generador, recuperando energía para la batería. «Hay que aprender a 'frenar con la mirada', anticipándose a los semáforos para recargar la batería gratis», añade el experto. Uso estratégico de los modos de conducción : utilizar el modo Eco en ciudad suaviza la respuesta del acelerador y prioriza el uso del motor eléctrico. En el caso de los híbridos enchufables (PHEV), se recomienda usar el modo 100% eléctrico (EV) en núcleos urbanos y reservar el modo híbrido para las autopistas, donde el motor térmico es más eficiente. La importancia de salir con la batería cargada (en PHEV) : enchufar el vehículo en casa o en el trabajo de forma regular garantiza que los trayectos diarios se realicen con cero emisiones. Conducir un híbrido enchufable con la batería «a cero» obliga al motor de gasolina a mover un coche más pesado debido al peso de las baterías, lo que eleva el consumo por encima de la media.