No es ningún secreto que los actores ponen su físico al límite para alcanzar los objetivos marcados a la hora de interpretar a un personaje. Pero en casos como el de Sylvester Stallone , ese aspecto termina tomando el protagonismo. El intérprete y cineasta de Hell's Kitchen (Nueva York), que tiene ahora 80 años, saltó a la fama por su físico prodigioso en películas como 'Rocky', pero aquel nivel era prácticamente imposible de conseguir y aún más difícil de mantener. Hasta el punto en el que afectó a la salud del artista. «Llegó un punto en el que desarrollé bulimia», admite el intérprete durante una entrevista con el 'New York Times'. Habla de los años 80, en el rodaje de 'Rocky III', cuando tenía ya 35 años y su cuerpo ya había atravesando las idas y venidas de las dos primeras ediciones. Sin embargo, consiguió bajar su porcentaje de grasa corporal a un 2.6% . Una cantidad verdaderamente sorprendente, puesto que lo normal está entre el 10 y el 20% y el 2% es el mínimo esencial que necesita el cuerpo para sobrevivir. «No podía retener nada, o no quería retenerlo, porque me obsesioné con mantenerme en ese nivel de forma física, literalmente como una adoración obsesiva al cuerpo», confiesa, revelando que vomitaba todo lo que comía. Pero eso no fue lo único que hizo que alcanzara ese punto de ' fitness' que era realmente insano . «Y nadie lo consigue sin aditivos ni drogas, punto. No me importa lo que digan», señala también Sylvester, haciendo referencia a medicamentos como los suplementos alimenticios o, incluso, los esteroides. Es decir, sustancias químicas que el cuerpo genera de manera natural para regular las funciones vitales, pero que se toman de manera artificial para favorecer el crecimiento muscular . Estas están hechas en laboratorio a partir de la testosterona, son los llamados esteroides anabólicos, y deben tomarse con precaución porque ponen en riesgo el corazón y el hígado. «No es que seas un drogadicto, pero si vas a hacer ejercicio e intentar estar en forma seis meses seguidos, no lo vas a conseguir comiendo yogur y pudín», añade el actor. Ante la pregunta de la entrevistadora de si había consumido él mismo esteroides , Sylvester Stallone admite que sí, «pero con cuidado». Es decir, hacía seis semanas de tratamiento y seis de descanso. Según él, resulta inevitable en un proceso como el suyo en el que el físico estaba en el centro del proceso. Sobre la relación con su cuerpo, admite que se volvió «muy íntima» durante ese tiempo. «Era mi armadura» , confiesa. Pero de esa intimidad también salió la evolución del personaje, que empieza siendo un hombre normal y termina volviéndose más vanidoso. «Diseña tu cuerpo como el de un jaguar, como el de un gato», pensó, para poder hacer frente a su papel en 'Rocky' pero también en 'Rambo'. «No era tan grande como Arnold [Schawrzenegger] sino más bien salvaje y agresivo, muy ágil y atlético », recuerda. Hasta que se volvió «una obsesión», explica, «algo realmente malo». Por eso admite que ha «maltratado» su cuerpo, lo que le ha llevado a nueve operaciones de espalda, dos del hombro y tres fusiones cervicales. «Todo está sujeto con alambre, pero aun así quiero mantenerme en buena forma», revela con sentido del humor. «Si pudiera volver atrás diría: 'Deja que alguien más represente la imagen y no hagas tus propias escenas especiales '» Sin embargo, esta presión sobre su cuerpo se liberó de alguna manera, tal y como él mismo confiesa, cuando tuvo que interpretar a un sheriff con sobrepeso en 'Cop Land', que se estrenó en 1997. Este personaje era «el más débil», lo que le ofreció un escape de las exigencias físicas a las que se había acostumbrado durante su carrera. Con una altura de 1,78 metros, a día de hoy se estima que Stallone pese entre 84 y 88 kilos a sus 80 años.