La Ronda Urbana Norte (RUN) es la vía urbana de la capital hispalense que soporta un mayor volumen de tráfico, con una afluencia que oscila entre los 85.000 y los 100.000 vehículos al día. Sin embargo, la gran capacidad que le otorga su configuración con entre dos y tres carriles por sentido choca con su límite de velocidad a 50 kilómetros hora y la cercanía de barrios con una alta densidad de población. Esta disonancia ha estado sobre la mesa de los anteriores gobiernos municipales desde hace años y también ha hecho que se configuren asociaciones de vecinos afectados que han exigido la mejora de la seguridad vial, la reducción del ruido y la apuesta por espacio mucho más amable. Unos planteamientos que hasta ahora han caído en saco roto y que el gobierno de José Luis Sanz decidió afrontar con el encargo en verano de 2025 de un contrato para el análisis, estudio de alternativas y redacción del anteproyecto de reordenación y mejora de la integración urbana de este entorno de la ciudad. Un año después, ya están los resultados definitivos. El Ayuntamiento de Sevilla está dispuesto a acometer una transformación integral de la Ronda Urbana Norte, entre la glorieta de San Lázaro y el nudo de la Gota de Leche, que la convierta en una gran avenida verde. Para ello, en la Gerencia de Urbanismo ya tiene sobre la mesa la alternativa definitiva, que ahora deberá traducirse en un proyecto de ejecución, y en que en líneas generales prevé una inversión de casi 25 millones de euros (IVA incluido), la creación de tres nuevas glorietas hipodrómicas (tipo bulevar), más de 1,2 kilómetros de carril bici, la plantación de 557 árboles nuevos (el doble de los que hay), el incremento de 44.000 metros cuadrados en espacios de sombra y la reducción del área destinada a los coches en 30.000 metros cuadrados, entre otros. Se trata, por tanto, de un cambio completo de esta vía urbana que, además, cumple con las exigencias de los vecinos y ayudará a reducir tanto los niveles de ruido como la cifra elevada de accidentes y atropellos que se han registrado en los últimos años en los cruces entre barriadas. El estudio elaborado por la empresa sevillana Bepefa Ingeniería parte de un análisis de la situación actual de la RUN, de las calles y avenidas con las que cruza y de cómo le afectan las obras de construcción de la línea 3 Norte del Metro de Sevilla. Unos condicionantes que han llevado a descartar la opción del soterramiento, entre otros aspectos porque su presupuesto superaría la cantidad de 400 millones de euros, algo inasumible para la administración local; y porque técnicamente obligaría a que los vehículos pasaran bajo los túneles del suburbano. No obstante, desde el gobierno de José Luis Sanz no se renuncia a su idea de transformar por completo la vía urbana y, por ello, tienen la firme convicción de ejecutar esta propuesta que va a conllevar la reducción del volumen de tráfico diario, gracias también a la creación de un bypass entre la SE-30 y la SE-20 que desviará a los vehículos más pesados . Todo ello, además, con un horizonte temporal a corto plazo, pues se espera que antes de final de año esté listo el proyecto de de construcción y que las obras se ejecuten entre 2027 y 2028, fecha en la que estarán finalizadas. Para alcanzar este objetivo, la propuesta divide la zona de actuación en un total de cinco tramos diferenciados, planteando para cada uno de ellos una alternativa diferente. El primero, entre la glorieta Olímpica y la glorieta de San Lázaro , no incluye modificaciones sustanciales, más allá de algunos detalles como pequeñas modificaciones en el trazado del carril bici o las plantaciones de un total de 195 árboles más. También se amplía el acerado y se redistribuyen los aparcamientos para que se organicen de forma menos caótica. Por su parte, tampoco sufrirá por ahora grandes cambios el tramo denominado como numero cinco, que es el que va desde el subterráneo del parque de Miraflores hasta el nudo de la Gota de Leche. Sobre el mismo, la alternativa propuesta recoge que se determina reservar sin actuación a la espera de lo que se concluya en el futuro proyecto en redacción, que eso sí debe estar terminado antes de finales de este año 2026. Una decisión que se justifica en la complejidad del trazado por el elevado volumen de vehículos que transitan por la zona a diario y la ausencia de núcleos residenciales. Especialmente significativos son los cambios que se prevén para el segundo tramo, el que va de la glorieta de San Lázaro hasta la glorieta Berrocal . Aquí se aprovecha la franja que ocupará el metro para ubicar una de las glorietas hipodrómicas previstas, que se asimila a una especie de bulevar central con 50 árboles nuevos y elementos ornamentales como fuentes, ganando unos 4.000 metros cuadrados de sombra. Esto será posible por la recuperación del Parque Norte motivada por la desaparición del asentamiento chabolista de El Vacie en el año 2027, lo que previsiblemente invitará a un mayor uso del mismo por parte de los ciudadanos. De ahí que también se aumente la banda de aparcamientos actual. Además, la puesta en valor de esa zona hará posible también una nueva conexión norte que irá enlazada con la carretera de Brenes. Respecto a la glorieta Berrocal, cuyo funcionamiento se considera que está «al límite», se propone mantener el paso inferior. No obstante, y de cara a conseguir una mayor integración y reducción de ruidos, se propone que se instale un jardín vertical que dará un aspecto más amable y contribuirá a un mayor disfrute del recorrido con menores velocidades. Tampoco van a desaparecer los dos viales laterales entre el paso inferior y las edificaciones próximas, sin los cuales no sería posible el acceso a la glorieta y las salidas desde la misma. A pesar de ello, se reducirán 13.000 metros cuadrados de calzada, se ganarán 4.000 más de espacios libres y se ampliará hasta los 595 los metros de carril bici disponibles. El siguiente tramo a tener en cuenta es el más urbano por la cercanía de las promociones de viviendas. Se extiende desde la glorieta Berrocal hasta la de Los Carteros , pasando por la confluencia de las avenidas Agricultores y Mar de Alborán. Es una zona con una alta concentración de habitantes y, por lo tanto, en la que el gobierno de José Luis Sanz realizará el mayor esfuerzo de integración urbana. Para ello, se prevén sendas glorietas hipodrómicas que van a recoger los movimientos de las calles adyacentes. La primera se sitúa en el cruce con Mar de Alborán, encima de la línea 3 del metro; mientras que la segunda, de mayores dimensiones, se ubicará junto a la glorieta partida de Los Carteros, en la que será posible «tranquilizar» el tráfico proveniente de las calles Cortijo de las Casillas y Mar Mediterráneo. Esta solución incluye una reducción de casi 10.000 metros cuadrados en el espacio reservado para la calzada, que se reparten entre unos acerados más amplios y un incremento de la superficie de espacios libres y zonas verdes. Sustancial será el aumento de la masa arbórea, pasando de 121 ejemplares que existen a día de hoy a 356 , es decir, 235 nuevos, lo que generará 18.500 metros cuadrados de sombra. El carril bici no sufrirá modificaciones, pero sí se van a redistribuir las bolsas de aparcamientos que en estos momentos se consideran que presentan cierto desorden en su funcionamiento. Para ello, se ampliarán las plazas que actualmente están disponibles y las que ya están configuradas pasarán a ser en batería, mejorando su capacidad y el servicio a unos barrios saturados por el alto número de vehículos.