Cuando imaginamos una avería en el automóvil, normalmente, tendemos a pensar en
casos muy estrepitosos que impiden el funcionamiento normal del vehículo. Por ejemplo, una batería agotada o el pinchazo de una rueda, que impiden que el coche continúe moviéndose. Aunque, normalmente,
lo más complejo se encuentra debajo del capó, donde hay decenas de piezas que pasan desapercibidas para la mayoría de conductores y pueden causar fallos graves. Leer más
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