Después de ejecutar en la Diada un «ball de bastons» (coreografía catalana de la golpiza) entre los separatistas-palestinos de la CUP y la Alianza Antimoruna de Sílvia Orriols queda claro que la cuestión palpitante ya no son las banderas 'esteladas' contra España. Entre Sajonia y Ceuta, la autonomía catalana cuenta ya setecientos mil magrebíes, la cantidad de Madrid y Andalucía juntas. Del exceso de morería tiene la culpa la ingeniería social nacionalista: contrarrestar a una emigración latinoamericana reacia a hablar en catalán y seguir con la lengua de Cervantes. Con la inmersión se creyó que la integración musulmana advendría por la lengua… Hasta que el 17 de agosto de 2017, plena ebullición del proceso secesionista, los jóvenes asesinos de Ripoll...
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