Si 80.000 gallegos entrásemos en Ceuta el mismo día, ¿cómo nos llamarían? Probablemente no dirían que somos «migrantes». Ponerle apellido a las personas que salen de su país buscando una vida mejor no es nuevo: en Argentina, a los españoles nos llaman «gallegos», un apelativo que se generalizó hace más de un siglo, y si hablamos de subsaharianos o magrebíes decimos que son «migrantes», término que conlleva un cariz de ilegalidad o vulnerabilidad. En cambio, el joven cerebro que se va a Bruselas a iniciar una nueva etapa laboral no «migra», sino que «le ha salido un trabajo fuera» y los chinos, los rumanos o los ciudadanos de países de América que vienen a España y se integran en nuestra...
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